Paloma del Río: «Sería inédito que TVE no pudiera emitir los Juegos Olímpicos»

Su voz, tan característica como recordada por varias generaciones, le llevó a la narración de deportes. La periodista Paloma del Río (Madrid, 1960) entró en TVE en julio de 1986 y empezó en informativos cortando teletipos y locutando noticias, pero pronto sus jefes se fijaron en su tono y dicción. «Hay una cosa que ha condicionado mi vida, que es mi voz. No me fijé en ello hasta que profesionalmente me dijeron que tenía buena voz», recuerda Paloma.

De ella valoraron además su capacidad para hacer retransmisiones televisivas. Paloma reivindica que comentar un evento deportivo «no es sentarte y hablar»: «Tienes que saber, especialmente, cuando te tienes que callar. Valoro los silencios para que los espectadores puedan disfrutar de la competición». La comunicadora calla y escucha cuando es necesario y ha llegado a narrar casi diez horas seguidas de patinaje, donde las jornadas maratonianas se extienden durante cuatro o cinco días.

En un campeonato de Europa de esta modalidad, asegura, llegó a quedarse afónica. «En ese momento me di cuenta de que era una profesional que utilizaba la garganta para trabajar y decidí ponerme en manos de un foniatra», desvela. La comunicadora cuida de su instrumento de trabajo a diario, protegiendo así sus cuerdas vocales con la limitación de ciertos alimentos y la exclusión de bebidas frías y calientes. «Después de las retransmisiones largas necesito tres o cuatro horas de silencio. Está todo bajo supervisión de los médicos», añade.

Una de sus primeras labores como locutora fue poner voz a un partido de tenis de mesa. Después, Paloma se especializó en gimnasia rítmica, artística, patinaje o hípica. Desde hace dos años, también se encarga de la narración de voleibol en la televisión pública. Para prepararse estas labores, cuenta, «no puedes esperar al día anterior». «Hay que mirar la actualidad diariamente y estudiar, porque no hay cabeza humana que mantenga tantos datos en tan poco espacio de tiempo», confiesa.

Servicio público

Paloma del Río ha estado presente en catorce Juegos Olímpicos (ocho de verano y seis de invierno). Ha visto crecer y triunfar, en primera persona, a algunos de los deportistas españoles más exitosos de las últimas décadas. Y también ha vivido, claro, algunas de sus retiradas. Con la gimnasta Almudena Cid forjó una gran amistad, de la que a día de hoy sigue presumiendo. Y fue de las primeras en saber que la deportista dejaba la rítmica profesional tras su participación en Pekín 2008.

«Pensé que se merecía un homenaje. Le hice una entrevista antes de los juegos y la editamos en Pekín. Salió algo muy emotivo, porque ella es una persona espontánea y sensible que peleó por terminar su carrera cuando ella decidiera», rememora la periodista.

Ahora, Paloma y otros profesionales de RTVE están a la espera de que el Gobierno apruebe una dotación presupuestaria extra (alrededor de unos 60 millones de euros) para que la televisión pública compré los derechos de los JJ OO de Tokio 2020 a la poseedora de los mismos, Discovery Communications, y pueda ofrecer en abierto las 200 horas exigidas por el Comité Olímpico.

«Si TVE no emite los JJ OO sería una situación inédita. Desde la década de los 60 hemos sido su casa. La gente está acostumbrada a los narradores de TVE, pero no podemos hacer más de lo que se está haciendo», admite la comunicadora. Eso sí, se muestra confiada en que finalmente la televisión pública ofrezca esta importante competición internacional. «Ya no contaba con emitir los juegos de Tokio. En Río 2016 me despedí de ellos y pasé mi duelo», asegura.

En el terreno de derechos deportivos, la corporación pública ha perdido las grandes competiciones que se han derivado a las plataformas de pago o de ‘streaming’. Ante este escenario, Paloma apuesta por que TVE «haga servicio público». «Nos tenemos que posicionar, aunque las audiencias no sean las mismas. Tenemos que decir: ‘No te ofrecemos fútbol o motos, pero te propongo otros deportes más minoritarios’», explica, quien cree que esta situación se agravó desde la ley que suprimió la publicidad en 2010 y los posteriores recortes presupuestarios.

Mientras tanto, sigue reivindicando que las mujeres también tengan su momento en el periodismo deportivo. «Hay chicas a las que no se les da una oportunidad. Se queda en lo superficial. ¿Por qué no nos dan la la ocasión de demostrar nuestra valía? ¿Por qué nos menosprecian a las primeras de cambio?», se pregunta. Ella aprendió de las pioneras, como Olga Viza, María Escario o María Carmen Izquierdo. «Partimos del cliché de que para hablar de fútbol tienes que ser un hombre, pero esto también ocurre en el resto de deportes. A las mujeres nos han dado un papel secundario, es injusto», reflexiona.

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