Las pruebas de la EBAU se realizarán entre el 22 de junio y el 10 de julio

Las pruebas de la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), la antigua selectividad, se celebrarán en todo el país entre los días 22 de junio y 10 de julio próximos, una horquilla temporal dentro de la que ahora cada autonomía elegirá sus fechas concretas. La repesca de la selectividad, su convocatoria extraordinaria, se retrasa hasta septiembre en 14 de las 17 las comunidades y los exámenes deberán estas finalizados antes del día 10 de ese mes. Euskadi, Navarra y Murcia, no obstante, han decidido hacer la prueba de recuperación a finales de julio.

De esta forma, el confinamiento por la crisis del coronavirus provocará un retraso de hasta casi un mes en la convocatoria de la prueba ordinaria de la EBAU, que hasta ayer se iba a celebrar entre el 2 y 18 de junio, y un notable aplazamiento de la prueba extraordinaria, prevista en la mayoría de comunidades en julio.

Si la evolución de la pandemia no obliga a realizar nuevos de las fechas para la EBAU, se ha establecido que las calificaciones de los exámenes se publiquen en toda España antes del 17 de julio, para la convocatoria ordinaria, y antes del 18 de septiembre, en el caso de la extraordinaria. Por este motivo, la asignación definitiva de plazas en los diferentes estudios universitarios no se podrá realizar antes del 25 de septiembre

Estas son las principales decisiones que pactaron la ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, y los consejeros autonómicos del ramo, con el acuerdo del ministro de Universidades, durante la celebración por videoconferencia de la Conferencia Sectorial de Educación, que les ha reunido durante toda la mañana para analizar las medidas más urgentes a tomar en el sistema educativo español ante la epidemia de coronavirus, que ha provocado un parón de las clases presenciales que afecta a más de 10 millones de estudiantes desde el 12 de marzo y que, en el mejor de los casos, no se reanudarán antes del 13 de abril.

El Ministerio de Educación y FP y el de Universidades indican en una nota de prensa que tanto el Gobierno como las comunidades autónomas «son conscientes de la dificultad que está suponiendo para el profesorado que imparte clase en segundo de Bachillerato y, en especial, para los estudiantes de este curso, la suspensión de las clases presenciales a causa de la epidemia del COVID-19». Por este motivo, y para asegurar que el acceso a la universidad de los aproximadamente 250.000 estudiantes que este curso se presentarán a la EBAU se produce en términos de equidad y justicia, «se ha acordado además modificar el modelo y el contenido de las pruebas con el objetivo de que el alumnado no se vea perjudicado por no haber trabajado en clase algún bloque o bloques de contenido de alguna de las materias». «El Ministerio de Educación está trabajando denodadamente en esta crisis con un único objetivo: que ningún alumno pierda el curso por esta situación provocada por el COVID-19», aseguró Isabel Celaá.

Sin evaluaciones diagnósticas

El ministerio también propuso hoy a todas las autonomías que se cancelen este curso las evaluaciones diagnósticas en tercero y sexto de Primaria y en cuarto de Secundaria, al quedar desvirtuadas por la falta de clases presenciales. La mayor parte de las comunidades han avanzado que están de acuerdo con la propuesta. Se trata de unas pruebas que se suelen hacer en mayo y que sirven para detectar los fallos y fortalezas del sistema educativo y la marcha de los alumnos. La Lomce las diseño con un valor académico -impedían titularse sin su superación-, pero desde 2016 no cuentan para la nota y solo se hacen de forma muestral.

De igual manera, la Conferencia Sectorial acordó que el ministerio establecerá sistemas específicos para homologar los estudios de los estudiantes españoles que están realizando este curso en el extranjero, «dado que la mayoría del alumnado está continuando las clases en la modalidad ‘online’».

Menos prácticas de FP

La Conferencia de Educación ratificó también las medidas acordadas el martes en la Comisión de FP. Se trata de una serie de actuaciones para asegurarse de que el parón docente por el coronavirus, que también ha paralizado las prácticas en empresas, no impida superar el curso o titularse a los casi 400.000 alumnos de FP que tienen que recibir de forma obligatoria formación en centros de trabajo. Para ello, los responsables educativos han flexibilizado de forma excepcional las fechas, forma y duración que tendrán las prácticas obligadas de FP Básica, Media y Superior para este curso.

Han ampliado a junio el período durante el que se pueden hacer prácticas en el centro de trabajo, cuando normalmente terminan en mayo. Para esquivar el parón, bastará para superar el curso con haber completado las 220 horas de prácticas que la ley fija como mínimo y que en algunas titulaciones suelen ser incluso el doble. También de forma excepcional, las prácticas en las empresas incluirán un módulo de proyecto -que hasta ahora solo se impartía en la FP Superior- para completar su formación con aspectos muy concretos del entorno laboral, un trabajo que permitirá sustituir desde casa parte de las horas de prácticas no realizadas en centros de trabajo.

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