Un valenciano en la resistencia del fútbol

En Europa hay un oasis futbolístico. Mientras todas las ligas del continente se detienen por la expansión del coronavirus, el balón rueda con normalidad en Bielorrusia. Un país donde el COVID-19 sólo es incipiente y no ha transformado el día a día de su población. Al menos, de momento. Un país en el que las terrazas de los bares siguen con vida y las mascarillas siguen siendo un objeto extraño. Un país en el que arrancó el campeonato el pasado fin de semana. Sin miedo. Con miles de personas en las gradas. En el vigente campeón, el Dinamo Brest, hay un valenciano. Franc Balaguer aterrizó en el equipo hace apenas dos meses para ejercer como preparador físico. En contacto constante con su familia, comienza a tomar ciertas precauciones para cubrirse las espaldas. Pero ya piensa en el próximo partido.

Casi 3.000 kilómetros separan su Borriol natal de su nuevo hogar. Bielorrusia arrancó esta semana con menos de cien infectados por coronavirus, por lo que sus habitantes mantienen sus rutinas. El pasado viernes, el Dinamo Brest abrió la liga midiéndose al Smolevichy en casa. Pese a las dudas previas por la crisis que ha puesto patas arriba Europa, el Stadyen DASK Brestski abrió sus puertas. Como el resto de campos del país. Eso sí, con una afluencia inferior a lo habitual.

«Los clubes no sabían si iban a empezar o no. Estuvieron con negociaciones entre los clubes, la Federación y, según me comentaron, la UEFA. Al final se llegó a la conclusión de que iban a empezar. La afluencia de público parece más escasa que años anteriores, pero a lo mejor es porque no sabían si iban a poder tener gente en la grada. No pusimos a la venta las entradas hasta el último día, cuando se supo que se iba a poder jugar a puerta abierta. Suelen venir 9.000 o 10.000 espectadores como mínimo. Se notó que había menos cantidad de gente y esto sí que se comentó en el vestuario», cuenta Franc Balaguer, de 37 años. Este sábado, el Dinamo Brest tiene previsto visitar al Slutsk: «En el club nos explicaron el protocolo que hay que seguir, que hay que lavarse las manos con frecuencia e ir con cuidado y evitar sitios con mucha acumulación de gente. Después del primer partido, teníamos tres días libres y nos dijeron que nos quedáramos en el país».

Los futbolistas se interesan por la situación que se vive en los países más afectados por el coronavirus. «Los jugadores me van preguntando cómo va la cosa por España y cómo está mi familia. Evidentemente ellos se preocupan y están enterados de lo que pasa fuera de aquí», comenta Franc Balaguer, muy pendiente del teléfono: «Hablo con mi mujer y mis padres todos los días. Y con mis amigos también, siguiendo el día a día lo que pasa por las calles de Castellón y Borriol. Estoy bastante preocupado por ellos».

Durante los últimos días, Franc Balaguer ha tratado de reducir su vida social. Sin embargo, Bielorrusia sigue funcionando a pleno rendimiento: «Existe una preocupación y una serie de precauciones mínimas. Se recomienda, pero nada más. Se está haciendo una vida normal y ves a la gente por la calle. La gente va sin mascarilla, camina tranquilamente, está en las terrazas y en los bares… Confinamiento para nada. No hay ningún tipo de problema».

Franc, quien actuaba como director de metodología del Castellón, llegó en enero al Dinamo Brest, donde tiene dos compañeros canarios dentro de la estructura deportiva. Ahora, ellos son la resistencia del fútbol europeo.

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