El virus enciende la batalla política

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, durante su presentación en el Congreso este jueves.El ministro de Sanidad, Salvador Illa, durante su presentación en el Congreso este jueves.Pool Efe / GTRES

“Señor Sánchez, recuerde el lema de Virgilio: ‘Pueden porque creen que pueden’. Para salir de una crisis, un país necesita creer que es capaz de superarlo. Necesita creer en quien puede liderarlo. Necesita confiar en el mejor Gobierno posible”, declaró Pablo Casado, la noche del miércoles, en el pleno del Congreso que debatía prorrogar el estado de alarma. Acto seguido, enumeró una larga lista de reproches que invitaban a la ciudadanía a hacer lo contrario.

El PP promete “lealtad” y “sentido de Estado”, pero ataca al Gobierno con toda su artillería y la munición que le presta el Ejecutivo con errores como la fallida compra de tests a China o la autorización y aliento de eventos multitudinarios hasta el 8-M. Dirigentes del partido salieron este jueves en tromba contra el equipo que gestiona una crisis sin precedentes que mantiene confinada y asustada a la población. A la falta de previsión —también el PP organizaba actos multitudinarios el fin de semana del 8 de marzo— suma ahora la acusación de ser responsable del incremento de fallecidos y de “abandonar a su suerte” al personal médico.

Doble frente

La guerra contra el coronavirus corre ahora paralela a la guerra política, obligando a desdoblar tiempo y esfuerzo en ambos frentes, como evidenció el pleno para prorrogar el estado de alarma, que duró 11 horas. Concluyó a las dos de la mañana del jueves. “Nuestro país no está para más mítines, ni para manuales de resistencia o autoayuda. Los españoles necesitan certezas, no soflamas”, declaró Casado en el pleno, marcando la línea a seguir del primer partido de la oposición. Aunque no todos la han secundado con el mismo ímpetu.

“Necesitamos un Gobierno que genere confianza. Ni siquiera son capaces de comprar bien los test. ¿Quién se va a responsabilizar de ese grave error?”, preguntó este jueves el secretario general del PP, Teodoro García Egea. “Las consecuencias de llegar tarde están ahí: incremento exponencial de los contagios y con ello, de los fallecimientos. Falta de decisiones o decisiones tardías generan estrés al sistema y sí, se cobran vidas”, declaró Cuca Gamarra, vicesecretaria de Política Social.“Es tiempo de sumar, pero no de ineptos. ¿Por qué no manda Sánchez el Falcon a por material sanitario? Para la boda de su primo sí, para salvar vidas no”, dijo José Ignacio Echániz, portavoz adjunto en el Congreso. “El nivel de este Gobierno es insuperable. Les sacan del género y la igualdad y se pierden”, escribió la diputada Beatriz Fanjul en Twitter.

Otros dirigentes, sin embargo, rebajan el tono y optan por mensajes distintos. Este jueves, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, escribió en redes sociales: “Parece que existe consenso ahora en que se minusvaloró el riesgo y las posibles consecuencias del virus. Pero no es momento ahora de reproches y no los escucharán de mí. No son estos los momentos de ver lo que se podía haber hecho, sino de ver lo que todos podemos hacer juntos”. “Los mayores no estáis ni estaréis solos. Tenéis a los vuestros muy cerca, tenéis a la Xunta, tenéis al Gobierno de España, tenéis a todos los partidos que estamos aquí y tenéis a todo un país con vosotros”, añadió.

José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, la más castigada por la epidemia, ha optado también por otro discurso, centrándose en concienciar a los vecinos para que permanezcan en sus casas y alabando el esfuerzo de todos. Los ayuntamientos de Madrid (PP-Ciudadanos) y de Barcelona (En Comú Podem) han creado un grupo de trabajo para estar en permanente contacto y prestarse ayuda. El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno y el de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, mantienen un tono similar.

Casado pide que la “irresponsabilidad” de los test defectuosos tenga “consecuencias”, que no especificó. Sí recordó que el PSOE reclamó la dimisión de la ministra Ana Mato durante la gestión de la crisis del ébola y añadió: “Yo no lo voy a hacer”. En aquel momento el PSOE criticó, sobre todo, el retraso de Mariano Rajoy a la hora de comparecer. El PP califica ahora de “mítines televisados” propios de “repúblicas bananeras” las ruedas de prensa de Sánchez e insiste en mantener la actividad parlamentaria pese a que el Congreso es uno de los focos de contagio. “Nosotros no utilizamos las desgracias para medrar. No somos como ustedes”, replicó Casado al PSOE. No es la primera vez que las víctimas se convierten en arma arrojadiza en el ruedo político. Pasó con las del terrorismo. Con la catástrofe medioambiental del Prestige. Y ahora con un virus que se ha llevado por delante más de 4.100 vidas.

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