Cultura digital para Sánchez

No estuvo acertado, cuanto menos, el general José Manuel Santiago al señalar que el trabajo de la Guardia Civil sobre la propagación de bulos incluye “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”. Un lapsus o una forma artera – y de visos antidemocráticos- de usar las instituciones a favor del gobernante. No parece ningún lapsus, solo un gran error, la pregunta de la última encuesta del CIS en la que se contraponía la difusión de bulos e “informaciones poco fundamentadas” en redes sociales y “medios de comunicación” con la verdad, se intuía, difundida por las “fuentes oficiales”.

Los hechos aislados no asustan, pues bien pueden ser lapsus o errores; asustan las tendencias y los valores que subyacen. Por ello cabe la alerta sobre un gobierno cuyo vicepresidente, Pablo Iglesias, defendió antaño que, frente a la información como derecho, “existan medios privados ataca la libertad de expresión”.

Es curioso, con esto de los bulos, que los políticos lo utilicen a su favor, como el rescate a la banca intervenida -las cajas de ahorro- dio alas a las ideas intervencionistas de la banca. En equivalencia, la propaganda política, generadora y resonancia de tantos bulos, da alas a esta intervención política sobre la información. Inversión económica durante las campañas electorales, casos de corrupción que han sacado a la luz contratos sobre reputaciones digitales, ‘ejercitos’ de militantes y activistas para extender mensajes y relatos partidistas… Pero para frenar bulos, contra los plumillas.

Porque en esto se suele confundir el derecho a la información con la libertad de expresión. El periodismo se dedica a lo primero. El derecho a la información requiere también de profesionales como el de la salud necesita sanitarios y el de Educación, docentes. Y esta intermediación es compatible con que el ciudadano opine, prevenga (la salud) y eduque a sus hijos. Por eso se equivocaba el CIS, porque lo opuesto al bulo no es la fuente oficial, sino la profesionalidad que obliga a verificar y contrastar los hechos. Hechos veraces es el material con el que se hace periodismo. También se asume una responsabilidad, con el lector y los tribunales: la información se firma doblemente, el redactor y el medio.

La lucha contra los bulos interesa al periodismo -y a la escuela-, así que vaya por delante que no existe superioridad moral del gobernante en la lucha contra este fenómeno. Ya hace dos años, la Federación de Asociaciones de Periodismo de España (FAPE) defendía como “imprescindible” la creación de una asignatura de Periodismo en la ESO ante la “avalancha” y “sobreabundancia” de información y noticias falsas.

Este mismo espíritu, se encuentra -se debería encontrar- en la anunciada nueva asignatura de Cultura Digital que la Conselleria de Educación implantará el curso que viene en la ESO. Entre sus objetivos, “el aprendizaje para detectar contenidos falsos”.

Entiendo que su currículo se enfocará al fin escolar de formar ciudadanos libres, autónomos y críticos, en esta nueva alfabetización, la digital, que es la modernización del aprender a leer y a escribir de toda la vida. Y seguro que ese será el criterio de los profesores que la impartan y no el de ser cómplices de un control gubernamental sobre la información y la formación. Además, el conseller Marzà anunció que se impartirá en inglés, así que, señor presidente, seguro que la aprovecha.

Leave a Reply