Guangzhou, Pekín y Harbin se convierten en focos de preocupación para China

El distrito Chaoyang de Pekín está considerado de ‘alto riesgo’ en la aplicación para teléfonos móviles que China ha desarrollado con objetivo de controlar la propagación del coronavirus. No se trata de un barrio cualquiera: es uno de los más grandes y poblados de la capital del gigante asiático y el que acoge a las embajadas de la mayoría de los países, incluida la de España. Esta calificación no habría sorprendido hace tres meses, cuando el país detuvo en seco su actividad, pero ahora ya no se aplica ni siquiera a la ciudad de Wuhan, epicentro de la pandemia que asola al mundo.

Según informó Pang Xinghuo, del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Pekín, la razón está en los contagios que se han registrado en Chaoyang: «El 14 de abril se confirmó que un caso importado infectó a tres miembros de su familia». Según los protocolos establecidos, las zonas de ‘alto riesgo’ son aquellas en las que se han registrado más de 50 casos de coronavirus y, además, han sufrido contagios comunitarios en los últimos 14 días. «Las personas que han estado en contacto cercano con el paciente ya han sido puestas en cuarentena, se han desinfectado todas las zonas por las que ha pasado, y se han realizado tests a todos los vecinos del edificio», concluyó Pang.

El hecho de que el distrito sea considerado de ‘alto riesgo’ puede conllevar restricciones de movimiento para sus residentes, muestra de que China se toma muy en serio cualquier amenaza relacionada con el SARS-CoV-2. Y la de Chaoyang no es la única. En la sureña ciudad de Guangzhou, donde la tensión con la comunidad africana continúa siendo elevada debido a las muestras de xenofobia que ha sufrido tras el descubrimiento de algunos negros infectados por coronavirus, el contagio de un empleado de Starbucks el pasado día 18 también ha desatado la búsqueda de todo aquel que haya podido estar en contacto con él en las últimas dos semanas. Hasta el pasado domingo, la ciudad había contabilizado 500 casos, de los cuales 125 habían sido importados.

No obstante, aunque a nivel nacional preocupaban mucho más esos contagios procedentes del extranjero desde que China logró contener al coronavirus, ayer se produjo un vuelco pequeño pero preocupante: de las once nuevas infecciones detectadas durante la jornada, solo cuatro procedieron de fuera de China. De los siete contagios locales, uno se produjo en Guangdong y seis en la provincia nororiental de Heilongjiang, donde también se registraron tres casos sospechosos.

Allí se está desarrollando el foco que más preocupa. Tiene dos ramas: la de Suifenhe, una localidad fronteriza con Rusia a la que han llegado cientos de ciudadanos chinos que trataban de regresar a su país recorriendo Siberia, y entre los cuales la tasa de contagio se sitúa entre el 15% y el 20%; y la de Harbin, capital de provincia y escenario de 54 contagios locales, la inmensa mayoría relacionados con una mujer china que llegó de Estados Unidos el 19 de marzo. Esto ha hecho que dos de los distritos de la ciudad sean considerados de ‘riesgo medio’ y que Suifenhe haya sido puesta en cuarentena.

Por si fuese poco, científicos chinos de la Universidad de Zhejiang han asegurado que se está infravalorando la capacidad del virus para mutar y crear nuevas cepas más contagiosas y letales. «Las mutaciones del SARS-CoV-2 le han permitido modificar sustancialmente su patogenicidad», afirman los expertos en un estudio preliminar mencionado por el South China Morning Post. Según la profesora Li Lanjuan, que fue la primera que sugirió el confinamiento de Wuhan, la cepa más peligrosa es la europea, mientras que en la mayor parte de Estados Unidos -con la excepción de Nueva York- prolifera una menos letal.

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