Javier Millán: «La Covid-19 ha cambiado nuestra forma de trabajar ahora y en el futuro»

La lucha contra la pandemia ha obligado a transformar los hospitales. Bien lo sabe el doctor Javier Millán, jefe del Servicio de Urgencias del hospital de La Fe. «Hemos tenido que hacer circuitos asistenciales para los enfermos», destaca el médico y presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) en la Comunidad Valenciana. Además, advierte de que la lucha contra el coronavirus será larga porque ahora el objetivo es frenar la famosa curva, aplanarla y hacerla caer; y las nuevas medidas de actuación no van a permanecer en los hospitales durante un tiempo, sino para siempre.

–¿Cómo han cambiado las urgencias en un mes?

–La pandemia nos ha obligado a reorganizar en tiempo récord nuestros servicios, cambiar el manejo habitual de los pacientes y los circuitos asistenciales. Nos ha enseñado que nos tenemos que proteger ante cualquier paciente que viene a urgencias. Ha sido una experiencia que no habíamos vivido nunca, con momentos muy difíciles. En la Comunidad Valenciana tuvimos los mayores picos de presión entre el 25 y el 27 de marzo. Afortunadamente no hemos llegado a la situación de Madrid y Cataluña, aunque ya hemos llegado a los diez mil casos con un 10% de mortalidad. El confinamiento ha sido una de las medidas más eficaces para controlar la incidencia de la infección. Estamos en una situación mejor que hace unas semanas, pero siguen falleciendo en nuestro país unas 500 personas al día y eso no se nos puede olvidar. Es en una situación complicada.

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–¿Se pecó de optimismo con la enfermedad, de que iba a tener menos impacto?

–Todos nos confiamos un poco creyendo que iba a ser como una gripe y no es como una gripe. Es necesario hacer un análisis retrospectivo en el ámbito laboral y personal. Es verdad que la OMS el 30 de enero lo declaró emergencia mundial y el 11 de marzo, como pandemia. Entonces, en enero y febrero, debíamos haber actuado de otra manera, especialmente en los servicios de Urgencias y en los dispositivos de Atención Primaria, que hemos sido los sitios más expuestos a este tipo de casos.

–¿Cuál es la situación en La Fe?

–Somos 213 profesionales en Urgencias, incluyendo médicos, enfermeras, auxiliares, celadores o residentes. Solo hemos tenido dos casos de contagio y han sido comunitarios, fuera del hospital. Pero el porcentaje en la Comunidad Valenciana ronda el 15%, unos 1.400 sanitarios. En España han fallecido más de 20 médicos. Esto no puede ser. No nos podemos olvidar de estas cifras.

–Muchos profesionales, organizaciones y colegios se han quejado de la falta de material, ¿cómo está la situación ahora?

–Ha sido muy desigual no solo entre las comunidades autónomas, sino también entre los propios hospitales. Hemos tenido que hacer un uso muy racional de los equipos de protección porque hubo un momento de carencia. Ahora, los urgenciólogos estamos mejor que al principio. No es ideal, pero estamos mejor.

–Señalaba que una de las medidas ha sido el desdoblamiento de circuitos asistenciales.

–Sí. Hemos desdoblado circuitos en los hospitales, uno para aquellos con patologías respiratorias y poder diferenciarlos del resto de pacientes con el fin de garantizar la atención. Pero esta medida no es siempre fácil cuando el servicio no te lo permite y los recursos son escasos. Esto no es nuevo, sino que venimos denunciándolo hace mucho tiempo desde Semes.

–¿Faltan cosas y no todo es culpa de la Covid-19?

–El 26 de enero de 2015 se publicó un informe de todos los defensores del pueblo en el que se hacía ver la necesidad de la creación de la especialidad en España y de la dotación adecuada de recursos humanos, estructurales y materiales.

Limar asperezas

–En esta crisis, ¿la plantilla de urgencias se ha ampliado con profesionales de otros servicios y quedaban bajo sus órdenes o no ha sido necesario?

–Se ha reorganizado todo el hospital y los servicios con menos actividad han apoyado a Urgencias, como ha sucedido en casi todos los grandes hospitales del país. Hemos abandonado las diferencias que podíamos tener entre departamentos para luchar contra esta pandemia.

–¿Ya se está volviendo poco a poco a la normalidad?

–No. Ahora tenemos el problema de las residencias. Se está intentando reforzar con los recursos de Atención Primaria pero muchos pacientes necesitan cuidados avanzados y están viniendo a Urgencias. Todavía tenemos una elevada presión, con ingresos importante de este perfil de pacientes.

–¿La pandemia va a cambiar mucho la organización de los hospitales?

–Ha cambiado nuestra forma de trabajar y ese cambio se va a mantener en el futuro. A partir de ahora, que hemos luchado contra el crecimiento exponencial del número de casos, se va a mantener en el tiempo hasta que se desarrolle una vacuna o un sistema eficaz contra la enfermedad. Vamos a tener que continuar adaptándonos porque van a llegar diferentes oleadas de casos y habrá que compatibilizarlas con el resto de pacientes que necesitan una asistencia urgente. El paciente con un ictus, con un infarto, con un proceso oncológico o de cualquier naturaleza. Hasta el momento han disminuido el número de urgencias totales. Pero se van a tener que retomar la actividad programada en los hospitales, la actividad quirúrgica y vamos a tener que ser capaces de compaginar ambas funciones porque la fase de pandemia no la hemos pasado todavía. Nos obliga a dimensionar bien los recursos, el que tiene Covid-19 con el que no lo tiene, para reducir los riesgos de contagio entre pacientes y con el propio profesional.

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