La cancelación de San Fermín deja en el aire la idea de Ribó de celebrar las Fallas en julio

El reloj digital que en Pamplona señala la cuenta atrás, el tiempo que falta para celebrar San Fermín, ya mira hacia 2021. No habrá ‘pobre de mí’. No habrá chupinazo el 7 de julio, y se anuncia 47 días antes del inicio del evento. Las fiestas y eventos multitudinadios que se cancelan continúan incrementándose, lo que obliga a poner el foco en las Fallas de Valencia. Ribó situó en mediados de julio la fecha para celebrar las fiestas de marzo, pero en el Ayuntamiento hay dudas. Fuentes del equipo de Gobierno admiten que la incertidumbre es máxima y que los sucesivos anuncios de cancelaciones, tanto en España como en el resto del mundo, incrementan la presión. Desde el Ayuntamiento se han dado un margen, hasta mediados de junio, para decidir. El problema es mayúsculo. A pesar de que los datos de la crisis sanitaria mejoran, el contexto internacional va hacia otra dirección. Como San Fermín, es el caso del Oktoberfest, uno de los festivales más multitudinarios de Europa.

Alrededor de seis millones de personas se reúnen cada año en Múnich en carpas llenas de largas mesas del Oktoberfest. Mil millones de euros para Múnich que se preveían ingresar entre el 19 de septiembre al 4 de octubre. Las Fallas generan cerca de 700 millones. San Fermín genera un impacto de un centenar de millones en Pamplona. Sin embargo, se ha cancelado el Oktoberfest hasta el año que viene. Como se canceló el Tomorrowland, el festival de música electrónica más multitudinario, que se iba a celebrar en Bélgica durante dos fines de semana, 17-19 y 19 de julio, y 24 y 26 del mismo mes, en similares fechas que las Fallas. San Fermín se celebra una semana antes de la fecha prevista por Ribó inicialmente para las Fallas de Valencia.

La alcaldesa en funciones de Pamplona, Ana Elizalde, ha sido la que ha dado la noticia de la suspensión de San Fermín. «Aun faltan dos meses, pero parece evidente que nuestras queridas fiestas están muy reñidas con el coronavirus», señala Elizalde, en sustitución de Enrique Maya, el alcalde, que precisamente ha dado positivo. «En un contexto así no caben chupinazos ni encierros, y lo que vamos a hacer es destinar la inversión municipal al coronavirus. Hay cientos de familias que están pidiendo ayuda y tenemos llenos los albergues. Las necesidades sociales se han multiplicado«, explica Elizalde al recordar que se han suspendido también los Juegos Olímpicos de Tokyo, la Eurocopa, el Tour o Wimbledon. Festividades de todo tipo, grandes y pequeñas, fiestas mayores como las de Pedreguer, eventos musicales en todo el mundo (Montreux, Bayreuth), de moda… y ante eso, el Ayuntamiento de Valencia tiene ahora la pelota en su tejado. La decisión definitiva, según Ribó, no se tomará hasta el 15 de junio, casi dos meses de incertidumbre. Y mientras, los monumentos falleros despiezados y almacenados en Feria Valencia.

Ribó asegura que el acuerdo continuará vigente

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha dejado para mediados de junio la decisión de suspender o seguir adelante con la fallas un mes después. A preguntas de los periodistas tras la comisión de seguimiento de la crisis sanitaria, ha indicado que el acuerdo tomado en marzo con los colectivos falleros seguirá vigente.

La propuesta del Ayuntamiento es celebrar las Fallas del 15 al 19 de julio, para terminar así los actos suspendidos a partir del 10 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma. Un mes antes de la cremà, el 19 de junio, la voluntad del concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, es convocar una asamblea de presidentes de falla en caso de que así lo permita el Ministerio de Sanidad.

La decisión del Ayuntamiento de Pamplona de suspender los Sanfermines de este año, que se celebran en julio, no ha hecho mella en la previsión del Consistorio valenciano. Ribó ha defendido que sea en junio cuando se sepa si habrá Fallas un mes después. En pabellones de Feria Valencia y en bases de la Marina se guardan las fallas que no llegaron a plantarse, la inmensa mayoría.

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