La libertad de prensa, amenazada por el coronavirus

El coronavirus está afectando a la salud del planeta, ha paralizado la economía y está acechando a uno de los derechos fundamentales de la democracia como es la libertad de prensa. «La pandemia del coronavirus muestra factores negativos para el respeto del derecho a una información fiable; esta es, en sí misma, un factor multiplicador. ¿Qué será de la libertad, del pluralismo y de la credibilidad de la información de aquí al año 2030? La respuesta a esta pregunta es lo que hoy está en juego», reflexiona el secretario general de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Christophe Deloire.

Esta organización publicó su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, lideradas por Noruega (cuarta vez consecutiva en el primer puesto), Finlandia y Dinamarca. Suecia y Países bajos, ocupan el cuarto y el quinto puesto y descienden por «el aumento de los casos de acoso a periodistas en internet». En el último puesto (180) se coloca Corea del Sur, Turkmenistán y Eritrea.

España, por su parte, conserva el puesto 29, aunque el informe de RSF destaca «la cruzada» que mantiene Vox contra los medios de comunicación. «Sus simpatizantes incitan al linchamiento de periodistas en las redes sociales o los acosan físicamente cuando cubre los acontecimientos. Los dirigentes políticos insultan públicamente a los reporteros y, en ocasiones, les niegan el acceso a sus encuentros», apunta el informe, que también destaca la «violencia física» que han sufrido los informadores en Cataluña.

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Los medios de comunicación españoles también han tenido problemas durante esta pandemia. Por ejemplo, ha protestado a la Secretaría de Estado de Comunicación por la gestión de las ruedas de prensa, donde los periodistas no podían preguntar directamente a los intervinientes. Una queja colectiva que provocó que Moncloa permitiera que los informadores cuestionaran directamente, como se realiza en otros países, solo a los miembros del Gobierno. A los cinco profesionales que ofrecen diariamente los datos de la pandemia en el país se les siguen filtrando las preguntas.

Por otra parte, el Ejecutivo ha alterado los plazos de contestación del Portal de Transparencia. Antes de la declaración del estado de alarma, el Ejecutivo tenía tres meses como máximo para contestar. Ahora ese plazo ya no existe.

Represión

RSF destaca que existe una clara correlación entre la represión de la libertad de prensa registrada durante la crisis del coronavirus y el lugar que ocupan los países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. China (177º) e Irán (173º), epicentros de la pandemia, establecieron dispositivos de censura masivos. En Irak (162º) el Gobierno suspendió la licencia de trabajo de la agencia de noticias Reuters durante tres meses, horas después de que publicase una noticia donde dudaba de las cifras oficiales de casos de la Covid-19.

En Hungría (89º) el primer ministro, Viktor Orbán, hizo que se aprobara una ley relativa al coronavirus que sanciona la difusión de noticias falsas con penas de hasta cinco años de prisión, una forma de coacción completamente desmesurada. «Los Gobiernos autoritarios ven en la crisis sanitaria la oportunidad de aplicar la famosa ‘doctrina del shock’: aprovechar la interrupción de la vida política, la consternación de la población y el debilitamiento de los movimientos sociales, para imponer medidas que sería imposible adoptar en condiciones normales», denuncia Deloire. «Para que esta década decisiva no sea catastrófica, la gente de bien, sea quien sea y se encuentre donde se encuentre, tiene que movilizarse para que el periodismo pueda cumplir la función esencial de ser un ‘testigo solvente’ para las sociedades, por lo que debe contar con todas sus capacidades», añade.

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