Los desolados paisajes del Covid-19

Con sus puertas cerradas, el Museo Reina Sofía se abre a todos en las redes con su primera exposición virtual. Se titula ‘Ante el umbral’ y reúne 30 fotografías en blanco y negro de Clemente Bernad (Pamplona, 1963) tomadas en las calles de Madrid durante el estado de alama ante el Covid-19. Son los desolados paisajes urbanos de la pandemia, claroscuros en los que este «artista callejero» refleja también las emociones que genera coronavirus y que tapan las mascarillas.

Desde el inicio del confinamiento Bernad cruza cada día umbral de su puerta, recorre y fotografía «una ciudad fantasmagórica» y regresa a casa con imágenes que captan más penumbra que luz. Su recorrido es «una suerte de viaje al inframundo», según Jorge Moreno Andrés, antropólogo, cineasta, fotógrafo y comisario de la muestra que refleja como «un ámbito familiar se transforma en un lugar extraño». «Nos asomarnos al umbral con Bernad, que regresa del inframundo con la cámara llena de escenas que sirven para orientarnos en la oscuridad». «Es un trabajo doloroso del que con dificultad se sale indemne» apunta el comisario.

Bernad transita espacios habitualmente bulliciosos ahora desiertos, «como si el tiempo de una larga noche hubiera anidado en las entrañas de la ciudad y no la soltara». Unos territorios urbanos «donde los límites y las distancias se desdibujan y se vuelven amenazantes», según Moreno.

Náufragos

Sus fotos testimonian el estado de ánimo de las pocas personas que retrata y en cuyas miradas se refleja «la sospecha y miedo» y «movimientos corporales hacia el repliegue o la huida». Bernad capta «a los que quedan cuando ya no queda nadie, los que viven entre cartones, con las puertas de su rellano siempre abiertas». «Cuerpos solitarios que en una urbe vacía recuerdan a los restos de un naufragio», dice el comisario.

Confronta a estos náufragos con otros «que flotan en el asfalto también sin destino», con objetos como «los guantes que primero sirvieron para salvarnos de nosotros mismos y que ahora, abandonados y mutilados sobre las aceras, evocan a todos los cadáveres sin duelo que está dejando la pandemia». Bernad los examina con detenimiento, y al fotografiarlos «quiere representar un dolor que pueda ser visto y compartido lejos de cifras y de números».

Forografías de la serie ‘Ante el umbral’. / Clemente Bernard

«Entre seres invisibles, enmascarados, deambulantes, abandonados, vaga Clemente Bernad, como un fantasma que merodea por esa especie de atmósfera o laguna estigia en la que ha quedado convertida la calle» resume el comisario.

Sabe Bernad que un fotógrafo «interroga al mundo preguntándose por sus apariencias en cada encuadre y en cada foto que toma». Que, como el poeta, «persigue una forma que cruce la frontera de lo aparente» para encontrar lugares «desde donde divisar imágenes que, paradójicamente, nos permitan ver lo que acontece y nos rodea pero que no vemos, ahora vemos menos que antes, constreñidos a permanecer dentro de nuestras casas».

‘Ante el umbral’ reúne una treintena de imágenes tomadas por el fotógrafo navarro durante el estado de alarma

Licenciado en Bellas Artes, Bernad, ejerce de fotógrafo y cineasta documental desde 1986. En su trabajo trata de mostrar lo que alguien no quiere que veamos. Como una misa para franquistas en el Monumento a los Caídos de Pamplona que grabó en vídeo y fotografío y que ls supuso una condena a un año de prisión por «revelación de secretos» por la que está en libertad condicional.

Como fotoperiodista trabaja para la agencia italiana Contrasto y ha expuesto en el Guggenheim. Su labor se centra en temáticas sociales y políticas a través de series como ‘Jornaleros’ (1987-1992), ‘Mujeres sin tierra’ (1994), ‘Pobres de nosotros’ (1995), ‘Canopus’ (2001), ‘El sueño de Malika’ (2004, libro y documental), ‘Basque chronicles’ (1987-2015), y ‘Donde habita el recuerdo (2003-en curso), sobre las exhumaciones de fosas de la guerra civil española, que incluye los documentales ‘Morir de sueños’ y ‘A sus muertos’.

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