Madre y abuela entregada a su familia

Josefina García López era una mujer que pese a sus 88 años de edad tenía una vitalidad increíble. Pese a que le gustaba salir a la calle a diario para dar sus paseos y hablar con los vecinos, decidió empezar el confinamiento cuando nadie lo hacía al creer haber cogido un resfriado. Unos días más tarde, el 22 de marzo, le hicieron el test del coronavirus desde el Hospital General de Valencia y se confirmó la peor de las noticias, tenía el coronavirus. La enfermedad, unida a otras patologías previas, terminó con su vida el pasado 28 de marzo.

Su familia la recuerda como «la mejor madre y abuela del mundo» ya que Josefina era una persona entregada a los demás y, en especial, a sus seres queridos. A sus tres hijos, cuatro nietos y otros allegados enseñó valores como la unión familiar y siempre procuraba predicar con el ejemplo. Así lo hacía con sus habituales llamadas y visitas y es que Fina, como la llamaban, estuvo preocupada hasta el último día de que todos sus seres queridos estuviesen bien.

Natural de Chulilla, trabajó y vivió la mayor parte de su vida en Benetússer

La abuela de la familia fue también un pilar para todos y estuvo presente en todos los momentos duros sin decaer. «Incluso en la muerte de su marido y la de su nieta mayor, allí estaba ella para acogernos bajo sus brazos y darnos calor a todos» rememoran sus familiares.Josefina era de Chulilla y se consideraba chulillana de pura cepa como decía siempre ya que estaba muy orgullosa de sus orígenes. A los 13 años se fue a trabajar a Benetússer, donde conoció a su marido Vicente, y vivió el resto de su vida. Pese a no tener estudios, su entorno la recuerda como «una persona inteligente, que se acoplaba a toda situación y era muy querida por su familia, amigos y todos los que tuvieron el placer de conocerla».

La gran vitalidad de esta mujer le llevaba a no parar quieta todo el día y solía quedar con sus amigas del pueblo a tomar un café por las tardes y pasar el rato. Su muerte en plena pandemia impidió a su familia despedirse pero saben su recuerdo y enseñanzas permanecerán vivos para siempre.

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