Más de la mitad de los comercios de la Comunitat, cerrados por la crisis

El estado de alarma vigente desde mediados de marzo mantiene cerrado al 54,2 % de los comercios al por menor de la Comunitat Valenciana, lo que afecta a un total de 78.321 trabajadores de estos servicios no esenciales, según ha detallado la comisión de comercio interior de Cámara Valencia.

Reunida a través de videoconferencia, la comisión ha puesto en común la situación de los diferentes subsectores de la distribución comercial y planteado propuestas para reactivar el comercio y el consumo cuando se recupere la normalidad tras la crisis causada por la pandemia de coronavirus. La reunión ha sido convocada por el presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, y en la misma ha participado el presidente de la Comisión, José Bernardo Noblejas, así como representantes del sector comercial y de las asociaciones de comerciantes. Entre ellas figuran Confecomerç, Unión Gremial, Asucova, mercados municipales, asociaciones sectoriales del mueble, carnicerías, ortopedia, equipamiento personal y textil o FEMEVAL, entre otros.

En la comisión se han ofrecido cifras de los comercios afectados por esta crisis: de los 61.357 locales de comercio al por menor que existen en la Comunitat, el 54,2 % corresponde a actividades no esenciales (y por tanto están cerrados), según el decreto del estado de alarma, y el resto, el 46,8 %, es esencial.

En el ámbito del empleo, según los datos elaborados por PATECO, del total de los afiliados al sector comercial (199.000 personas a 31 de marzo de 2020), el 39,4 por ciento, es decir, 78.321 estarían afectados por el cierre de sus locales de trabajo. Del total de afectados por el cierre, 24.835 correspondería a autónomos. Estos datos han puesto de manifiesto que el sector comercial, después del turismo, ha sido uno de los más afectados por esta crisis, según Cámara Valencia.

Para la comisión de comercio, el principal reto será cómo transmitir que la compra va a ser segura y cómo garantizar la seguridad en la misma, y al sector le preocupa también cómo recuperar la normalidad en los desplazamientos y la movilidad. Además, el sector textil está preocupado por el período de rebajas y por evitar la guerra de precios que se va a producir cuando el comercio vuelva a abrir.

En cuanto al comercio de alimentación, los datos han puesto de manifiesto que el gasto en ella ya se está normalizando y es prácticamente como el año anterior, según la Cámara, que añade: «El sector aboga por que sean los sectores los que se autorregularen para establecer normas, evitando así un exceso de normas que dificulten la vuelta a la actividad».

Además, en la reunión se ha advertido de que las medidas y líneas financieras que se han puesto en marcha no están llegando a todas las microempresas y son «insuficientes». Todos los asistentes han insistido en la necesidad de coordinar las líneas de ayuda que se están poniendo en marcha entre todas las Administraciones.

Además, el sector coincide al señalar la digitalización como el gran reto para las pymes, y ha valorado la posibilidad de implantar una medida que permita la incorporación escalonada de los trabajadores afectados por un ERTE.

«Cuando se active el comercio, no todas las tiendas van a empezar a vender igual que antes, habrá un período de transición, de recuperación lenta, pero las empresas que han hecho ERTE tendrán que incorporar a los trabajadores de inmediato. Habría que permitir la incorporación escalonada de los trabajadores a medida que se recupere la actividad, por lo que es preciso flexibilizar la regulación actual de los ERTE», añade el comunicado.

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