Protección bajo sospecha

La Comisión Europea mantiene una veintena de alertas vigentes en lotes de mascarillas por suponer un peligro para la salud. Todas están marcadas con un nivel de alerta «serio» y «grave» por ser un riesgo sanitario. La mayoría fueron emitidas en este mismo año; el país de origen de casi todos los productos, es China. Desde España se emitió una de esas alarmas a finales de marzo de 2020. Ahora que las mascarillas son obligatorias siguen proliferando las empresas que las fabrican, eso sí, todas bajo sospecha desde que consumidores y fabricantes detectaran en las últimas semanas la subida de publicidad engañosa y posibles fraudes entorno a estos productos de protección.

Entrando en Internet es fácil encontrar publicidad sobre mascarillas, hasta en las redes sociales están siendo lo más anunciado. Es obligatorio salir a la calle con ella pero no es una prenda de ropa con la que cubrirse o para lucir, es una medida de protección contra un virus que acabó con la vida de miles de personas. Pero pese a ser un elemento requerido junto a la distancia de seguridad, para evitar contagios y su expansión, parece consolidarse como una «oportunidad de negocio».

Haciendo clic encuentras miles de modelos, tipos y categorías, pero si la persona no tiene síntomas y tampoco es de riesgo el Gobierno recomienda, las higiénicas, las que evitan contagiar, para dejar sanitarias y de mayor protección a los profesionales. Después entran otros reclamos: descuentos, precio por lotes, diseño, estética o comodidad. Es aquí donde empieza el verdadero caos, sobre todo para el consumidor.

«Muchos logos y banners sólo hablan de mascarilla textil, pero el consumidor necesita saber si es higiénica o quirúrgica. Algo tan sencillo como eso en muchas páginas no tienen esa información básica. Después están los que buscan el negocio puro y duro. Ponen cuatro dibujos y sin tener el certificado oficial las venden como producto homologado«, dice Francisco Rodríguez, asesor jurídico de la Unión de Consumidores de la Comunidad Valenciana. Desde la organización ya remitieron un escrito de denuncia a la Dirección General de Consumo enumerando casos y empresas »que facilitaban información falsa y engañosa para que incidieron o investigan sobre lo que ocurre«, añade.

Desde empresas con dominio y página en español pero con sede en China y otros países hasta aquellas que originalmente se dedican a fabricar algo muy distinto: «Hemos detectado perfumerías o una empresa dedicada a hacer rótulos y carteles que ahora también vende mascarillas», explica Rodríguez que pueden no tener los conocimientos ni las herramientas para hacer este tipo de productos.

La gravedad es aún mayor cuando no se indican los certificados ni los organismos oficiales sobre todo cuando el supuesto nivel de protección es mayor. «Utilizan el término equipos de protección para referirse a productos que no cumplen con los requisitos para serlo. Lamentablemente estas prácticas están siendo demasiado habituales y se está produciendo una gran confusión y engaño al consumidor«, dicen desde la asociación de empresas de fabricantes, Asepal. Por ello, junto a los consumidores piden »que se de la información necesaria para que se sepa lo que está comprando y que las medidas que se adopten usando ese producto no supongan un riesgo«.

Leave a Reply