Esquerra avisa de que hay acuerdos con el PP que imposibilitan la negociación presupuestaria

El Gobierno aspira a un consenso lo más amplio posible en la comisión de reconstrucción que el viernes tendrá listo su dictamen final. La negociación presupuestaria será ya harina de otro costal. Esquerra, en cambio, ve en algunos acercamientos del Ejecutivo al PP obstáculos para abordar después unas cuentas públicas desde la izquierda. El republicano Joan Josep Nuet ha puesto el foco esta mañana en el Congreso en un posible compromiso entre socialistas y populares con el pacto de estabilidad, con la contención del déficit y la deuda. «Si eso se cumple, los Presupuestos sociales o no serán posibles -ha advertido- o el PSOE los tendrá que pactar con el PP».

Esquerra concede, en todo caso, que de formalizarse el acuerdo con los populares este quede en «papel mojado». Porque «una cosa y la otra» no la ve posible. «O papel mojado o esto anuncia un posible pacto entre PSOE y PP en los próximos Presupuestos», ha señalado. Esto último, sin embargo, queda lejos de los planes de la formación de Pablo Casado.

Ni el PSOE ni Unidas Podemos comparten el planteamiento de su socio de investidura. El socialista Rafael Simancas distingue dos escenarios: el de la comisión de reconstrucción tras los efectos de la epidemia, un marco en el que no cabe «excluir a nadie» de los «grandes consensos que necesita el país», y el de las cuentas públicas, que sustenta el proyecto del Gobierno.

Los socialistas buscan la transversalidad en la comisión para llegar mejor armados a la negociación del fondo de recuperación en la UE. «El entendimiento, el diálogo y el consenso -ha dicho Simancas- cotizan muy bien en Europa». En el mismo sentido se ha pronunciado el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique: «Si hay un acuerdo amplio eso facilitará que lleguen los fondos a España y precisamente eso nos va a permitir diseñar unos Presupuestos progresistas».

La bajada de impuestos

Aunque Gobierno y PP dan muestras de acercamiento en el terreno europeo para consensuar un texto conjunto, en lo económico subrayan sus diferencias. Pablo Casado, de campaña en el País Vasco, ha insistido en que su apuesta es la rebaja fiscal. «Será mejor que una empresa pague menos impuesto de sociedades a que cierre y no pueda pagar nada, o será mejor que una empresa pague menos cotizaciones sociales a que tenga que despedir a sus trabajadores», ha defendido. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya trasladó ayer su confianza en que este asunto no sea «línea roja» y recordó las subidas que aprobó el Ejecutivo de Mariano Rajoy para manejar la crisis al llegar en 2011 al poder.

Los populares reclaman, además, que los ERTE puedan extenderse hasta fin de año y más liquidez para las empresas. Por otro lado, en el documento social de la comisión de reconstrucción también se han encontrado con obstáculos para el consenso. Casado reprocha que sólo se contemple la educación pública, y no la concertada, en la inversión tras la pandemia. «El sectarismo ideológico -ha censurado- no se debe incorporar a las propuestas».

En el terreno sanitario, en cambio, Gobierno y PP, que llegó en mayo a bautizar como Pacto Cajal su planteamiento para un acuerdo en este ámbito, han acercado posturas. «Es -ha confirmado- nuestra línea de trabajo más avanzada».

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