Cómo se saca un coche que se ha atascado en la arena

Diferencias entre un SUV y un 4X4

Un «auténtico todoterreno» tiene un bastidor rígido. Salvo excepciones, suele estar formado por vigas estructuradas en forma de escalera (longitudinales y transversales), sobre las que se ancla (a veces incluso se atornilla) la carrocería. Esto permite una gran robustez en situaciones de torsión extremas, derivadas de la circulación sobre firmes irregulares, como baches o badenes de campo en los que alguna rueda puede quedar puntualmente en el aire.

También cuentan con una transmisión que, normalmente, impulsa el vehículo a través del eje trasero, pero que permite engranar el delantero cuando la situación lo requiere. Este engranaje se realiza mediante una caja tránsfer o «reductora» que aumenta la fuerza de la transmisión a bajas velocidades, consiguiendo así un mayor empuje. Este sistema también se puede encontar en algunos vehículos que no son 4×4 «puros», como por ejemplo en algunos modelos de la marca Subaru.

Aunque en la actualidad la electrónica se encarga en muchas ocasiones de activar este mecanismo, lo normal en un 4X4 de verdad es que para activar la caja tránsfer contemos con una palanca situada junto al cambio de marchas.

Tampoco todos los 4X4 son iguales. Como mínimo podemos clasificarlos en todoterrenos cerrados, como el Toyota Land Cruiser, Mitsubishi Montero, Jeep Wrangler o el desaparecido Land Rover Defender, y cerrados, tipo camioneta» o «pick-up», como los Nissan Navara, Mitsubishi L200, Ford Ranger, Toyota Hilux o Volkswagen Amarok. También existen furgones y camiones ligeros con sistemas de impulsión parecidos, que a su vez cuentan con suspensiones sobreelevadas y pensados sobre todo para su utilización en obras y zonas de campo.

En el caso de los SUV, basan su estructura en una carrocería monocasco o autoportante, como si fuese la de un coche de calle. Esto permite un peso menor, además de mayor capacidad de flexión y torsión, lo que los convierte en productos más fáciles de conducir en carretera, habitual punto débil de los 4×4 originales que frenan peor y son más aparatosos en curvas y virajes, además de tener numerosas inercias tanto al tomar curvas como al realizar frenadas.

El «pero» de los SUV es que su capacidad campera es inferior. Algo que en principio no tiene por qué ser un problema, ya que la mayoría de sus propietarios en muy contadas ocasiones los van a utilizar para recorridos «campestres» con grandes dificultades en los que sea necesaria un agarre extra.

Los hay de tracción total y de tracción a un solo eje (normalmente delantera). Los de tracción a las cuatro ruedas, 4×4, 4WD o AWD, suelen basar la tracción integral en un mecanismo q ue engrana automáticamente los dos ejes cuando uno de ellos pierde agarre. Esto permite menores desgaste y consumo en circulación ordinaria que si el vehículo fuese todo el tiempo en modo 4×4.

Con todo, muchos ofrecen una posición de bloqueo para, a baja velocidad, operar en modo de tracción total, lo que como en los todoterreno originales permite salir de ciertos apuros. Además de las estéticas evidentes o de la tracción (más o menos equiparable), unos y otros, en diferente medida, permiten circular por pistas de campo, para lo que suelen ofrecer mayor altura libre bajo el piso y adosar elementos protectores de carrocería, incluso carenando parcialmente órganos mecánicos sensibles, como el cárter (depósito del aceite de engrase mecánico) o el tanque de combustible.

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