El Síndic se suma a las críticas por la falta de medios para la educación online

El Síndic de Greuges ha pedido a Educación que aplique medidas más profundas para que la enseñanza a distancia no perjudique a los alumnos que están en situación de desventaja, evitando que se incremente la brecha de la desigualdad. Así se desprende de la resolución conocida ayer que se resume en que hay que estar preparado para «un aprendizaje en línea universal», es decir, que llegue a todos, y que afirma que durante el estado de alarma no se alcanzó este objetivo.

Más allá de que se pueda producir un nuevo confinamiento, para Secundaria el modelo de organización del nuevo curso contempla alternar periodos presenciales con sesiones desde casa, de ahí la insistencia del Defensor del Pueblo en mejorar las estrategias. La crítica llega después de que los directores de Infantil y Primaria de los centros públicos se pronunciaran en el mismo sentido al considerar que la plataforma de la conselleria fue insuficiente y que es necesario modernizar y adecuar los centros.

La institución reclamó a Educación información sobre el volumen de estudiantado que carecía de medios de conexión, los recursos asignados, los protocolos de acompañamiento para el alumnado vulnerable o las estrategias de cara al nuevo curso. Desde la administración se dio cuenta del plan Mulan (las distintas plataformas utilizadas), las adaptaciones en aspectos como la evaluación o los recursos puestos a disposición de la comunidad educativa.También se informó de la encuesta aplicada en 95 centros para recabar propuestas de mejora y detectar alumnos que quedaron desenganchados.

El Síndic reconoce el esfuerzo realizado en un escenario de «enseñanza remota de emergencia», pero señala que «es claro» que las medidas impulsadas «no han llegado a todos los alumnos o profesores que lo necesitaban». «En muchos casos el estudiantado, especialmente el más desfavorecido, no ha contado con acceso a internet o no disponía de ordenadores y otros dispositivos adecuados que les permitieran realizar las tareas propuestas», dice.

«Para adaptar la actividad lectiva a la no presencial es necesario garantizar el acceso universal a la educación virtual (…) de modo que todo el alumnado pueda acceder a los contenidos y realizar las actividades con el fin de que ningún alumno quede atrás por el efecto del Covid-19», dice la resolución. «Es decir, un aprendizaje en línea no mayoritario, sino universal», añade.

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También se refiere a que las consecuencias en familias vulnerables «constituyen un factor de desigualdad social que compromete el acceso a la educación», y recuerda que estos colectivos sufrirán un «impacto negativo muy superior».

En cuanto a las medidas a adoptar, propone cuantificar el alumnado sin medios digitales y elaborar un protocolo de «seguimiento efectivo», con los apoyos que se precisen, diseñar una estrategia ante lo que pueda suceder el próximo curso, incluyendo materiales didácticos y préstamos de dispositivos, y facilitar formación a alumnos y docentes «en capacidad y conocimientos de competencias digitales».

Mamparas individuales y test

Por otro lado, la Federación Católica de Apas de Valencia (Fcapa) ha presentado un escrito ante el Síndic de Greuges en el que se reclama que, a la mayor brevedad posible, se establezcan medidas sanitarias específicas en los centros «para garantizar, mejor aún, el interés superior del menor y la salud pública de la comunidad educativa en el curso 2020-2021».

La petición va dirigida a las consellerias de Sanidad y Educación con el objetivo de que se concreten los protocolos a aplicar. La federación considera que estos deben recoger aspectos como la dotación de mamparas separadoras para cada pupitre, lo que permitiría reducir la distancia social a un metro y garantizar mayoritariamente la asistencia de los alumnos a su misma clase, la distribución de termómetros para la toma de temperatura antes de comenzar la jornada o la realización de test a toda la comunidad educativa en la primera semana de cada mes.

Fcapa asume que las propuestas planteadas «son de distinto calibre y pueden ser implementadas con mayor o menor intensidad en función de distintas variables», y precisa que la intención es que «puedan adoptarse medidas ambiciosas más allá de la distancia social o las mascarillas, que por supuesto compartimos y aplaudimos».

Los planteamientos de la organización fueron trasladados a la administración el 21 de mayo a través de la Mesa de Padres, aunque no recibieron respuesta. «Fcapa valora el esfuerzo de toda la comunidad educativa, pero el terreno conquistado al virus merece la adopción de las medidas más exigentes para evitar o controlar posibles rebrotes en los centros», como explicó el portavoz, Vicente Morro.

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