Charles cumple su palabra y vuelve a Segunda B

Durante el confinamiento, cuando los futbolistas no habían regresado todavía a los entrenamientos, Charles Dias (Belem, Brasil, 36 años), entonces jugador del Eibar, mantuvo un diálogo público a través de las redes sociales con el asturiano Esteban Suárez, que fue su compañero en el Almería, y que protagonizó años atrás una maniobra extraña en el fútbol profesional. Después de jugar todos los partidos de LaLiga en Primera con su equipo, decidió no renovar el contrato y enrolarse en las filas del Real Oviedo, el equipo de su juventud, para intentar el ascenso a Segunda División. Esteban, como es natural, se convirtió en un símbolo del oviedismo.

En la charla de Instagram, Charles, que comenzó a jugar al fútbol en los equipos inferiores del Santos, en São Paulo, confesó su deseo de hacer lo mismo que su excompañero: “Yo quiero retirarme en el equipo que me abrió las puertas de España, en el Pontevedra, y quiero hacerlo a un buen nivel”.

El mensaje del delantero, que ha jugado 100 partidos en el Eibar y ha marcado 32 goles durante sus tres temporadas en el equipo guipuzcoano, causó una inmediata conmoción en Pontevedra. Diez años después de su partida, la ciudad gallega empezó a soñar con volver a tener en sus filas al delantero que jugó de granate desde 2004 a 2010, antes de enrolarse en el Córdoba. Aunque sus inicios no fueron muy afortunados –fue expulsado a los tres minutos de debutar frente al Poli Ejido–, se hizo querer por la afición pontevedresa, y pese a que el comentario no pasaba de ser un deseo informal, y no había ninguna negociación con el club, a Charles le impresionó la reacción de los aficionados: “Es que estuve en Pontevedra siete años. Eso no es un año, ¿sabes?”, le comentó en directo a Esteban, al comprobar las respuestas de los seguidores del Pontevedra.

LaLiga regresó, el Eibar peleó por salvarse del descenso y Charles, que prolongó voluntariamente su contrato más allá del 30 de junio, contribuyó a que el club armero conservara la categoría, actuando en nueve de los partidos a puerta cerrada, y marcando un gol, que valió un empate ante el Getafe. Para entonces, Charles, que tenía posibilidades de regresar a Málaga, de aceptar la oferta del Sporting, o alguna de las que le llegaron de fuera de España, ya se había puesto en contacto con la presidenta del Pontevedra, Lupe Murillo. “No es habitual que un jugador de Primera División venga a jugar a Segunda B”, confiesa la dirigente gallega, “pero eso significa que el Pontevedra tiene un buen proyecto, que somos un club serio y respetado en toda España. También significa que hay personas como Charles que todavía tienen valores, principios y sentimientos”.

El jugador nunca se desvinculó de Pontevedra. Cada vez que nacía uno de sus hijos, la presidenta recibía una llamada del futbolista para hacerle socio. Se emociona al recordar sus goles en Pasarón, y su trayectoria desde entonces: “Llegué como un niño, salí como un hombre y ahora vuelvo como un padre de familia”, comenta. “Soy otra persona con más experiencia y mucha ilusión. Si fuese por dinero no estaría aquí. Tenía muchas ofertas. Había dado mi palabra y aquí estoy. Ya sé que no es un contrato como el que tenía, pero ojalá me puedan pagar con alegría a mi mujer, a mis hijos y a nuestra afición”.

Charles, que ha jugado siete temporadas consecutivas en Primera, vistiendo los colores del Celta, el Málaga y el Eibar, que pasó a la pequeña historia del fútbol al ser el primer jugador en anotar un gol en el nuevo San Mamés, y que ha marcado 162 goles desde que llegó con 20 años a Pontevedra, regresa a casa y sueña, como su amigo Esteban Suárez, con devolver al equipo de su corazón al fútbol profesional.

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