Amerizaje perfecto 45 años después

Siete lugares de la costa de Florida barajaban la NASA y SpaceX para el amerizaje ayer de la misión Demo-2, la primera en la que una nave privada ha transportado astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI): Pensacola, Tampa, Tallahassee y Panama City, en el golfo de México; y Cabo Cañaveral, Daytona y Jacksonville, en el Atlántico. Al final, bajo la amenaza del huracán Isaías, la Crew Dragon tripulada por Doug Hurley y Bob Behnken se zambulló en el mar frente a Pensacola a las 20:48 horas. Y se abrió la era de los viajes comerciales al espacio.

La nave -bautizada por sus tripulantes como ‘Endeavour’ por el transbordador espacial de ese nombre, en el que ambos viajaron en diferentes misiones- había abandonado la EEI a las 1:34 horas. «La parte más difícil (de la misión) fue despegar, pero la parte más importante es llevarnos a casa», dijo Behnken mientras se separaban del módulo ‘Harmony’. Comenzaba el final de la misión de prueba para certificar la idoneidad para vuelos tripulados del vehículo autónomo de SpaceX, la compañía del magnate Elon Musk, propietario de Tesla.

El retorno a casa

La secuencia de retorno a la Tierra propiamente dicha empezó a las 19:51 horas cuando los motores de la cápsula se encendieron durante 6 minutos para colocarla en la trayectoria de reentrada en la atmósfera terrestre. Poco después, la ‘Endeavour’ se desprendió de su cuerpo, cubierto de paneles solares que le proporcionan energía, y emprendió la fase final del viaje. Entró en la atmósfera a más de 28.000 kilómetros por hora, enfrentándose a temperaturas de más de 1.600º C, mientras en tierra, durante los seis minutos de interrupción de las comunicaciones por la reentrada, los técnicos de la NASA y de SpaceX contenían la respiración.

Superado el momento más delicado y ya a sólo unos 6.000 metros de altura, se abrieron los dos primeros paracaídas y frenaron la velocidad de la nave hasta unos 560 kilómetros por hora, que se redujeron hasta los 190 tras el despliegue de los cuatro principales a unos 3.000 metros sobre el mar. Y a las 20.48 horas, tal como estaba previsto, la nave amerizaba en el golfo de Mexico, 45 años después que los astronautas de la NASA de la misión Apolo-Soyuz, el 24 de julio de 1975. «Bienvenidos a la Tierra y gracias por haber volado con SpaceX», anunció el director de vuelo a los astronautas. Estados Unidos demostraba que, nueve años después de la retirada de los transbordadores espaciales, volvía a ser capaz de ejecutar vuelos tripulados.

Hurley y Behnken despegaron el 30 de mayo del Centro Espacial Kennedy en lo alto de un cohete Falcon 9 de SpaceX y un día más tarde llegaron a la EEI. Era el primer vuelo tripulado que partía de suelo estadounidense desde la última misión del transbordador ‘Discovery’, el 8 de julio de 2011. La jubilación de la flota de transbordadores se precipitó tras el accidente del ‘Columbia’, que el 1 de febrero de 2003 se desintegró durante la reentrada y en el que murieron sus siete tripulantes. En los últimos nueve años, EE UU ha dependido de Rusia para los viajes de ida y vuelta de sus astronautas a la EEI.

La NASA, cuyo nuevo sistema de vuelos tripulados no se ha desarrollado al ritmo necesario, ha tenido que confiar en la iniciativa privada para volver a poner humanos en órbita. SpaceX es la más adelantada en este campo de una serie de compañías que han visto negocio tanto en el lanzamiento de satélites como en las misiones tripuladas. Un pastel del que también quiere una parte Blue Origin, de Jeff Bezos, el dueño de Amazon, que en mayo del año pasado presentó al mundo un prototipo de módulo lunar.

La Crew Dragon de Space X tiene capacidad para siete astronautas, frente a los tres de las Apolo y las Soyuz. El despegue de su primera misión oficial, la Crew-1, está programado para el 30 de agosto y llevará a la EEI a cuatro miembros de la Expedición 63/64, los estadounidenses Michael Hopkins, Victor Glover y Shannon Walker, y el japonés Sopichi Noguchi. Además, la NASA anunció el martes que la segunda misión operativa de la nave, la Crew-2, despegará en la primavera de 2021 y tendrá como tripulantes a los estadounidenses Megan McArthur y Shane Kimbrough, el japonés Akihiko Hoshide y el europeo Thomas Pesquet.

El sistema preferido por EE UU desde 1961 hasta 1975

El de este domingo fue el 33º amerizaje tripulado de la carrera espacial. El primero lo protagonizó Alan Shepard -el primer estadounidense en viajar al espacio- en la ‘Freedom 7’ el 5 de mayo de 1961 y el último, el accidental de la ‘Soyuz 23’, los soviéticos Vyacheslav Zudov y Valery Rozhdestvensky en el lago Tengiz (Kazajistán) el 16 de octubre de 1976. Fue el método preferido por EE UU desde el principio de la carrera espacial -así volvieron todos sus astronautas hasta 1975; luego vinieron los transbordadores-, mientras que la URSS optó por el aterrizaje en Siberia, todavía vigente. El mayor peligro del amerizaje es que la cápsula se hunda en el mar, lo que ocurrió con la ‘Liberty Bell 7’, el 21 de julio de 1961, cuando Gus Grissom se precipitó al abrir la escotilla.

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