El agosto más incierto para veranear

Buena parte de los españoles comienza este fin de semana las vacaciones estivales. En circunstancias normales, estas fechas arrojarían el mayor índice de felicidad per capita del año. Sin embargo, el agosto pandémico da el pistoletazo de salida con una legión de veraneantes a la deriva, sin planes y varados en la indecisión. ¿Amarre en casa, escapada al litoral, carretera y manta, dentro la comunidad autónoma, fuera de ella, dirección sur, noroeste, dos días, siete, hotel, roulotte…? Con la flota de cruceros en el dique seco y descartados casi al completo los viajes internacionales después de que hasta 111 países del mundo hayan impuesto algún tipo de restricción a los visitantes procedentes de España -una de las últimas y más dañinas la de Gran Bretaña-, el turismo nacional parece abocado a desfogarse dentro de sus fronteras, sorteando, eso sí, cerca de 500 zonas calientes. Esos son los focos de coronavirus que se mantienen activos en todo el país -los más severos en Aragón y Cataluña- y que han ocasionado una importante desbandada entre quienes tenían la intención de asomarse por allí estos días.

Veranear en tiempos de Covid exige cintura y una expedición por los ángulos muertos de la pandemia. Mientras los impenitentes del turismo de sol y playa abarrotan las costas -desde La Manga, y antes de escaparse a recorrer Galicia en bicicleta, el periodista especializado en viajes Paco Nadal da fe de que «nunca en mi vida he visto tanta gente aquí»- los destinos de interior garantizan sosiego bucólico sin aglomeraciones. En el rincón suroccidental de Asturias, la comarca Fuentes del Narcea, la mayor del principado de Asturias, la asociación de turismo rural se prepara para recibir a un millar de castellano-leoneses, gallegos, vascos o madrileños que ha elegido perderse allí. El secreto natural del Principado atesora el bosque atlántico mejor conservado de Europa, el mayor robledal de España y su estrella de cuatro patas: el oso pardo. «No hay mejor lugar en todo el continente para avistarlo y el verano es la mejor época para ello», promociona Alfonso García-Álvarez, gerente de la asociación rural de la zona. Hay que darse prisa. Los 44 alojamientos que se reparten en los municipios de Cangas del Narcea, Ibias y Degaña esperan rondar el 90% de ocupación en las próximas semanas, a una media de 55 euros la habitación doble, pese a los vaivenes de reservas y cancelaciones que se producen con cada nueva información que se difunde relativa al virus. «El miedo es libre. Tras el brote detectado en Oviedo se cayeron algunas reservas y eso que estamos a una hora y media de allí. Pero hay que entenderlo».

Este verano, las vacaciones ‘low cost’ son el producto más demandado, según el portal especializado en escapadas temáticas Weekendesk.es, y Asturias encabeza el ránking de comunidades autónomas con ofertas más asequibles. Le siguen Murcia y Galicia, en donde las autoridades acaban de imponer a visitantes aragoneses, catalanes, navarros, vascos y riojanos el registro previo.

Respirar Pirineos

En el aragonés Valle de Tena invitan a «respirar Pirineos» marcando distancia con el resto de la comunidad, donde el número de contagiados sigue creciendo, para salvar la temporada. A falta de turismo francés y de otras nacionalidades, confían en nutrir con visitantes nacionales sus 60 hoteles y alojamientos, a un mínimo de 60 euros la pernoctación. Después de un julio inusualmente tranquilo, «esperamos que se ocupen al 80%», señala Sandra Lecina, gerente de la agrupación rural de la zona.

Bastante más cuesta arriba se les ha puesto el verano a los titulares de las 68 casas rurales de isla de La Palma que se concentran en la agrupación Isla Bonita. Este verano, el flujo de clientes se ha reducido a la mitad y la amplia mayoría llega en barco. «La gente no quiere subirse a un avión y las conexiones aéreas son mucho menores. Únicamente llegan tres vuelos de Madrid a la semana y uno de Barcelona. Ahora mismo, nueve de cada diez visitantes son canarios. Solo el 10% viene de la Península», hace cuentas Carlos Fernández, presidente de la asociación. Por un precio de 60 euros en adelante al día, se puede disfrutar de una coqueta casa con vistas al Atlántico o a los viñedos, senderismo entre dragos centenarios y noches fulgurantes. Todo en petit comité.

Lejos de dejarse abatir por el confinamiento, la Asociación de Ecoturismo de España (AEE) se puso a trabajar duro para dotar de herramientas con las que encarar la reapertura al público a las 1.500 empresas adheridas en los 25 destinos donde operan. El resultado es un sugerente catálogo de escapadas a enclaves naturales «con un estado de conservación garantizado, dado que todos ellos son espacio protegidos, de la mano de guías locales. Se combinan con inmersiones en las tradiciones y la gastronomía de cada lugar, y actividades culturales y de aventura», publicita Amanda Guzmán, gerente de la AEE.

Para este mes tienen programadas ocho escapadas de entre cuatro y cinco días de duración a la Sierra de Cazorla, en Jaén, La Garrotxa, en Girona, La Gomera, en las Islas Canarias, o el Geoparque de la Costa Vasca, en Gipuzkoa, donde el senderismo se sazona con barranquismo, paseos en kayak, cicloturismo, saltos en tirolina, visita a castillos o queserías, observación astronómica, recorridos en todoterreno, descenso de cañones o tiro con arco. Todo en grupos de un máximo de veinte personas. El paquete sale de 252 a 450 euros por cabeza. Para los que no quieran alejarse demasiado de casa, la AEE ha creado ‘Vitamin Box’, una decena de experiencias ecoturistas de fin de semana para dos personas en Sierra Nevada, las Tablas de Daimiel, la Sierra de Aracena o el Delta del Ebro.

1: Españoles a su llegada a Maldivas el mes pasado. 2. Turistas en una cabaña de la Palma. 3. Madre e hija en Maldivas. / R.C

Seychelles y Polinesia

Frente al sector hostelero, a medio gas tras los cerrojazos a los visitantes extranjeros, tanto los campings como los alojamientos rurales abrazan mejores perspectivas para enfrentar los estragos de este agosto de psicosis e improvisación. «No vamos a llegar al 70% de ocupación, así que hay plazas en prácticamente cualquiera del millar de instalaciones que existen en España. Es la opción más segura. Aquí no hay pasillos ni ascensores. Todo es al aire libre. Es un paraíso para las familias. Nuestros clientes son fieles, ésa es la suerte que tenemos, pero este año nos está viniendo mucho debutante», expone Sergio Chocarro, gerente de la Federación Española de Camping.

Donde también han detectado un aluvión de ‘rookies’ es en la Asociación española de la industria y comercio del caravaning (Aseicar). «El 30% de los que ha alquilado uno de las 1.500 autocaravanas que conforman el parque nacional son debutantes». De ahí que la agrupación se haya apresurado a editar un decálogo del buen autocaravanista.

Pese al auge que esta modalidad viajera ha cobrado en los últimos años, aún hay posibilidades de alquilar una. Los principiantes no se atreven a rentarla más allá de siete días. Junto con los propietarios de sus propias casas sobre ruedas o furgonetas camper, hasta 150.000 van a rodar este verano por la geografía española, «dejando allí por donde pasan una media de 165 euros al día».

Pese a las cuarentenas y las prohibiciones establecidas para España en las últimas semanas desde muchos otros países, hay rendijas por las que colarse y salir al exterior. Desde que Maldivas se reabrió al mundo el pasado 15 de julio tras registrar apenas 200 casos de Covid, Arenatours ha enviado a ese país tropical a 33 españoles y espera hacer lo propio con al menos otros 55 este mes. La nación menos poblada de Asia alberga prácticamente un resort en cada una de sus islas y los turistas «ni siquiera comparten el aire acondicionado», destaca Silvia Simón, supervisora general de la empresa, que asegura no haber visto jamás precios tan bajos en esta época del año. «Por 2.000 euros se puede hacer el viaje y pasar una semana ‘todo incluido’». Lo único que las autoridades exigen a los visitantes es una declaración ‘online’ de salud, previa al despegue.

Al menos otros setenta españoles esperan poner rumbo estos días a Seychelles, Dubái, Turquía y Polinesia, revela la touroperadora, con la toalla, las chancletas y las máscaras de protección facial.

La «dramática» travesía de las agencias de viajes

En este verano de restricciones y limitaciones, en el que el coronavirus ha cortado las alas de cuajo a la industria del turismo mundial, uno de los sectores más vapuleados es el de las agencias de viajes. Con un escenario internacional caótico, donde las cuarentenas y los impedimentos de acceso cambian de un día para otro y las compañías aéreas se ven obligadas a modificar a remolque sus planes de vuelo, se encuentran atados de pies y manos. No pueden ofrecer ninguna garantía de que sus circuitos vayan a poder seguir adelante.

Las peor paradas son las que comercializan productos propios de media y larga distancia. 33 de ellas, que dan sustento a 650 familias y movilizan cada año a cerca de medio millar de viajeros españoles a destinos como Tailandia, Namibia, Islandia o Japón, se han unido en la plataforma ‘Locos por viajar’ al objeto de hacer fuerza y sobrevivir, una meta en la que algunos empiezan a flaquear. «La situación es dramática. Los viajes largos están muertos. Únicamente hay desplazamientos corporativos, la mayoría en Europa, y son residuales. Ahora mismo no hay sector», relata Juan del Hoyo, portavoz de la agrupación.

Ante la impotencia de un panorama «desolador» y sin visos de que escampe, los responsables de estas compañías están vol

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