Macron ordena a su Gobierno que siga «movilizado» pese a las vacaciones

Vacaciones, sí. Pero ocio, el justo. Y, desde luego, sin ostentación. Esta es la orden que ha impartido el presidente de Francia a su nuevo Gobierno, al que ha recalcado la necesidad de permanecer «vigilantes y movilizados para volver a París si hace falta» durante este mes.

Conocedor de la tragedia humana que supone el coronavirus, de las cifras de desempleo y de que miles de franceses deberán quedarse este mes en casa, Emmanuel Macron quiere unas vacaciones discretas, en suelo nacional para «dar ejemplo» y salpicadas de algunas comparecencias ministeriales para que la nación vea que el Ejecutivo descansa, pero no olvida. Ya ha habido críticas por la celeridad del remodelado gabinete en irse de vacaciones casi sin haber calentado el sillón.

El primer ministro, Jean Castex, ha comunicado al resto del Gobierno que la posibilidad de interrumpir su ocio está presente en función de cómo discurra la pandemia, cuyo rebrote ha obligado a aplicar medidas especiales en diez departamentos. Algunos se han llevado deberes. El titular de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, debe elevar el próximo día 25 en el Consejo de Ministros el plan de recuperación de 100.000 millones de euros para paliar la crisis y en septiembre aguarda de nuevo la polémica reforma de las pensiones, que Macron no quiere dejar enfriar.

Le Maine poco podrá pasear por Biarritz, igual que la secretaria de Estado de Educación Prioritaria, Nathalie Elimas, en Córcega. Asegura que sólo disfrutará 15 días «con los informes en una mano y el teléfono en la otra», ante el complicado regreso a las aulas que se dibuja en septiembre.

Castex, siempre operativo

El único que no parece dispuesto a echarse en la hamaca es Jean Castex. Consciente de que representa la cabeza tractora del nuevo Gobierno francés -y, de hecho, resulta el más popular en las encuestas-, continuará desplazándose desde su casa en los Pirineos Occidentales a París y otras zonas para tratar asuntos relacionados con el coronavirus y la recesión económica.

«Estamos en crisis sanitaria y solo por ello estoy operativo 24 horas al día para tomar decisiones cuando la situación lo requiera», declaró hoy en el semanario ‘Journal du Dimanche’. Castex añadió que ha pedido a sus ministros «que permanezcan en alerta».

Tal insistencia tiene una motivación. Francia es un país que sustancia el derecho a la vida privada y las vacaciones de sus políticos, pero no perdona que lo hagan en medio de una crisis. A nadie le gusta que le dejen en la estacada en medio de un huracán. Hace dos años, el Gobierno retrasó su salida de agosto a raíz de la inestabilidad política desatada por un colaborador de Macron y un empleado de su partido, el LREM, que fueron grabados zarandeando a varios manifestantes en las marchas del 1 de Mayo. En 2003, Jean-Francois Mattei, entonces ministro de Sanidad, dejó una profunda huella cuando se marchó al sur de Francia mientras una ola de calor causaba 15.000 muertes.

La indulgencia se gana. Y la orden de que todo el gabinete se muestre proactivo este mes posiblemente busque también sofocar las reacciones negativas suscitadas el miércoles porque el Gobierno, con sus 43 titulares de cartera y secretarios de Estado, iniciara el éxodo estival tras el Consejo de Ministros. Se sumaban varios factores: el repunte de la catástrofe vírica -que acumula 223.000 infectados y más de 30.000 fallecidos-, el hecho de que el nuevo Ejecutivo no lleve en marcha un mes y que varios secretarios de Estado hubieran sido nombrados apenas cinco días antes de cogerse vacaciones.

Aparte de Macron, que se quedará en la residencia de los jefes de Estado de Brégançon, entre Marsella y Saint-Tropez, la mayoría de ministros veraneará en destinos nacionales, desde la Isla de Ré, Córcega, Niza o Ardèche hasta los Alpes y el País Vasco francés. La cuestión de «dar ejemplo» también la sigue la canciller Angela Merkel, que ha roto con su tradición de pasar las vacaciones en el Tirol italiano, y se quedará «en Alemania».

Merkel se ausenta entre mediados de julio y agosto, pero este año la cumbre de la UE sobre los fondos de reconstrucción ha cambiado su calendario. De todos modos, es habitual que rompa su descanso para despachar con su Gobierno u otros líderes internacionales. También el primer ministro británico, Boris Johnson, ha pasado este fin de semana en su residencia oficial de Chequers. No ha cogido aún vacaciones y se da por hecho que permanecerá en Reino Unido. No sea que a la vuelta le sometan a cuarentena.

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