Vuelve el tenis femenino entre dudas y chapuzas

Tras cinco meses de parón y con la incertidumbre en muchos momentos de una cancelación total de esta temporada, el tenis femenino ha conseguido ponerse en marcha de nuevo. Lo ha hecho en la ciudad italiana de Palermo, con un torneo de categoría menor, y como primera prueba de lo que será el tenis oficial durante la pandemia.

Sin embargo, las condiciones en las que se está celebrando esta competición distan mucho de lo que se prometió y de lo que se supone que un organismo de la magnitud de la WTA debería asegurar ante la situación de alarma que vive el mundo.

Paula Badosa (número 94 del mundo) es una de las tenistas que ha pasado estos últimos días en el torneo, preparando su participación en un cuadro final en el que finalmente no estará por problemas físicos.

A través de una llamada telefónica, la jugadora española relata su decepción con un torneo que aspiraba a ser el espejo en el que mirarse el resto del circuito y que, a horas de su comienzo oficial (ya se juega la fase previa), solo muestra chapuzas y prisas.

«Sinceramente, me he llevado una decepción con la WTA porque estamos hablando de algo muy grande y muy fuerte y creo que aquí no se lo han tomado muy en serio. Nos dijeron que habría una burbuja, que habría un control máximo para nuestra seguridad y nos hemos sentido como si no la hubiera», explica Badosa.

Una de las mayores imprudencias ocurre en el hotel en el que se hospedan las tenistas. En lugar de ser exclusivo para ellas, se tienen que mezclar con turistas que en muchas ocasiones no respetan las medidas de higiene, como la de llevar mascarilla.

Ante las quejas de las jugadoras, la organización de Palermo (torneo de categoría baja en la WTA) se ha escudado en que no cuenta con los medios financieros para poder alquilar un hotel entero reservado para las jugadoras durante los días que dura la competición. Incluso ha pedido a la gente comprensión ante la situación, puesto que organizar este evento no les va a salir rentable y les va a ocasionar pérdidas.

«Todas las semanas hacíamos reuniones con la WTA y parecía que lo estaban tratando de organizar muy bien, priorizando la salud. Pensaba que llegaría aquí y me sentiría mucho más segura. Una vez visto cómo lo han organizado, que van muy perdidos, me he llevado una decepción. Creo que si sigue así va a ser difícil volver a la normalidad», apunta la española.

«Si no nos puedes garantizar el 100 % de seguridad y nos estás garantizando un 50 %, porque estoy en un hotel sin control, como si estuviera en cualquier otro sitio, quizás el torneo no se debería haber hecho», añade.

Estos hechos chocan frontalmente con todo el mimo que presuntamente se está poniendo para que se pueda celebrar el próximo gran torneo, el US Open, a finales de agosto. El respeto hacia la burbuja es una de las claves para evitar situaciones caóticas como la del pasado Adria Tour, organizado por Novak Djokovic, y tenistas como Andy Murray ya han pedido sanciones importantes para las personas que se salgan de estas restricciones.

No obstante, en Palermo se está siendo permisivo e imprudente. «Te obligan a desayunar, comer y cenar en el hotel y, sinceramente, muy poca gente lo está haciendo. No cuesta nada romper la burbuja. Ni siquiera gente de la organización lo está cumpliendo», asegura Badosa.

«Me parece una falta de respeto y muy injusto. Hemos estado meses sin poder competir, que la prioridad es la salud y lo sigue siendo, pero sin cobrar, sin estar trabajando, como para que llegue el primer torneo y ver esto así. Me siento ofendida».

Un positivo

Y el problema no acaba aquí. Este fin de semana la organización anunció un positivo entre las jugadoras. Ni la WTA ni el torneo informaron de quién fue la tenista implicada, creando más controversia.

«Internamente se sabe quién ha sido la jugadora contagiada, pero la WTA no lo ha comunicado, por lo que las propias tenistas, si no fuera por la filtración interna, no tendrían información oficial y no saben si han podido estar con ella durante los entrenamientos, por ejemplo».

«A mí me ha tocado hacerme el test hoy y yo voy con miedo, porque es que si saliera positivo no me sorprendería. Creo que si sigue así va a ser difícil volver a la normalidad. Por ahora ha salido un caso, pero pueden salir muchos de un día para otro», finaliza.

Palermo es la primera prueba de fuego de un circuito que continuará a partir del 10 de agosto con los torneos de Praga y Lexington, antes de dar paso al plato fuerte de Cincinnati y el Abierto de los Estados Unidos.

Leave a Reply