«Atravesé una reserva llena de serpientes terciopelo; una picadura y adiós…»

El pasado 31 de mayo, cuando medio planeta estaba aún confinado y en España, por ejemplo, la libertad de movimientos era todavía limitada por la desescalada, un catalán cruzaba con su bicicleta de montaña Costa Rica, desde el Pacífico al Caribe, a lo largo de 300 kilómetros, en solo 17 horas y 34 minutos. La gesta de Josep Betalú, hijo de campesinos de Amposta, tuvo gran resonancia internacional, porque el mundo del deporte estaba entonces paralizado.

– ¿Qué siente uno cuando pedalea libre, en mitad de la selva, mientras la gran mayoría de profesionales y aficionados a la bicicleta están confinados?

– Bueno, fue un privilegio. El coronavirus me sorprendió aquí, en Costa Rica, donde paso largas temporadas para entrenar. Sentía que tenía que hacer algo positivo, algo que elevara la moral y sirviera de inspiración para todos aquellos aventureros y deportistas profesionales o amateurs que lo estaban pasando mal. Pero, ojo, que también ha tenido su parte dura para mí:_no he visto a mi esposa desde marzo y tampoco a mis perros, ‘Kira’ y ‘Kiko’, porque aún no he podido regresar a España, cuando pensaba que esto iba a ser cuestión de un par de meses.

– Atravesar Costa Rica sin bajarse de la bicicleta, de noche, en mitad de un huracán, diluviando… ¿Qué necesidad hay?

– Fue un reto. La gente piensa que porque haya ganado otras pruebas de larga distancia (Betalú es ‘rey del desierto’, al imponerse en cuatro ediciones de la ya mítica Titán Desert) iba a ser sencillo. Nada de eso. Yo me veía capaz de hacerlo, pero también tenía muy claro que podía fracasar y que todo podía salir rematadamente mal.

– ¿Hasta qué punto?

– Pues solo puedo decirte que atravesé el Parque Nacional de Carrara en solitario. Y lo hice de noche. En esas tierras hay pumas, leopardos y, sobre todo, una serpiente muy venenosa: la de terciopelo. Si me llega a picar en mitad del trayecto, posiblemente no estaría ahora hablando contigo. Llevaba un dispositivo de seguimiento GPS y un móvil, aunque la cobertura es casi inexistente en ese punto. La señal se perdió durante media hora y hubo quien pensó que algo grave me había pasado.

Pulverizar tus límites

– Pero logró llegar a las playas del Caribe. ¿Qué tiene la aventura que tanto engancha?

– Sí. Es increíble. No hay nada más placentero que pensar que no vas a ser capaz de superar una dificultad y, al final, lograrlo porque has dado el 100%. Atravesar esos límites, con sacrificio y esfuerzo, te cambia la vida. Te hace crecer en valores y como persona. Nadie regala nada ni se obtiene algo sin dedicación. Y da igual que el reto sea mayúsculo o una pequeña aventura que se propone un amateur. El camino es el mismo.

– ¿Su próximo desafío?

– Cruzar la cordillera del Cerro de la Muerte (también en Costa Rica) sin paradas.

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