«Sólo ese miserable criminal sabe dónde está Marta»

Era una de las principales esperanzas para orientar la investigación y, al mismo tiempo, ayudar a cerrar las heridas de la incertidumbre en la familia de Marta Calvo. Pero el resultado ha sido negativo. Hoy, a lo sumo mañana, concluyen las costosas labores de rastreo en el vertedero de Dos Aguas en busca de los restos de la víctima entre la basura.

Como ha venido informando este diario, las tareas arrancaron hace ocho meses y se basaban en una idea: confirmar la declaración del sospechoso en la que afirmó que la joven de 25 años con la que se citó en Manuel en noviembre falleció accidentalmente tras suministrarle cocaína en zonas íntimas en el transcurso del encuentro sexual. Después, y siempre según su dudosa versión, habría descuartizado a la víctima con dos serruchos y desperdigado sus restos en bolsas de basura arrojadas a contenedores de basura de municipios próximos.

Pero este relato se cae ahora por su propio peso. Se ha removido toda la basura vertida en los puntos donde él dijo desde el 8 de noviembre, el día después al del crimen, y sin rastro de Marta. La búsqueda ha supuesto el análisis exhaustivo de unas 9.000 toneladas de basura y la Guardia Civil para nada cree que se les haya pasado ningún elemento por alto. El largo tiempo empleado da fe de lo esmerado de los análisis en la zona.

A la madre de Marta, Marisol Burón, el fracaso en Dos Aguas no le sorprende. Así lo expresó a través del portavoz de la familia, Mariano Navarro: «Siempre hemos pensado que ella no estaba en el vertedero. La búsqueda va a resultar infructuosa porque este criminal no se deshizo de la víctima de la manera en que ha dicho desde el principio».

Nada cuadra

La conclusión de la familia de Marta es clara: «Su testimonio no tiene ningún peso y eso es algo que se ha demostrado a lo largo de todos estos meses». Tampoco se sostiene, dicen, «que la haya descuartizado, al no encontrarse suficientes restos de ADN en el baño» de la casa de Manuel «donde dice que lo hizo». Tampoco cuadra, continúan, que esos supuestos fragmentos «hayan sido repartidos en diferentes contenedores para llegar al vertedero antes de pasar por la planta de Guadassuar«.

Para los allegados de la joven de Estivella, «Marta no está allí y el único que sabe dónde está es ese miserable criminal que sigue en la cárcel con la boca callada». Jorge Ignacio P. J, traficante colombiano con antecedentes, permanece en prisión provisional desde el pasado 6 de diciembre por orden del juzgado de instrucción 6 de Alzira. Tras su confesión después de huir durante más de 20 días comenzaron rastreos en los alrededores de la casa de Manuel que después se centraron en el vertedero de Dos Aguas.

¿Qué opciones se abren ahora? «Sólo podemos esperar que la Guardia Civil trabaje en nuevas líneas de investigación, nuevos caminos, y confiar en que, tarde o temprano, podamos conocer la verdad y localizar el cuerpo de Marta», resalta la familia de la víctima.

El rastro de la basura

Los trabajos de la Benemérita en el seguimiento de la basura no sólo se ha ceñido a la planta de Dos Aguas. La Guardia Civil también analizó los contenedores en los que Jorge dice que abocó las bolsas. Agentes del departamento de Biología del Servicio de Criminalística detectó hasta siete restos sospechosos que fueron aislados y conservados en su día.

Una de las zonas para estos trabajos fue el ecoparque localizado en el Polígono 1 del camino Pujol de Alzira. En este lugar, la Guardia Civil centró sus pesquisas en dos contenedores. En el primero de ellos, los agentes se llevaron para analizar una gasa blanca doblada con restos de color rojo y tomaron dos muestras con bastoncillos de manchas sospechosas en el fondo del depósito. En el segundo, otros tres hallazgos . Pero nada de restos descuartizados de Marta u otros pertenecientes al sospechoso.

La Guardia Civil también fue minuciosa en el análisis de un contenedor sito entre los números 34 y 40 de la calle Juan XXIII de l’Olleria. Allí se tomaron muestras de dos manchas oscuras, ambas en el suelo del depósito. Y de nuevo no se pudo obtener ninguna muestra de ADN que confirmara la versión expuesta por el sospechoso respecto a sus movimientos tras el crimen.

Restos de origen animal

La labor policial en el vertedero de dos aguas ha sido concienzuda y milimétrica. En los ocho meses de rastreo han participado un centenar de agentes y una decena de trabajadores del vertedero. Los camiones han realizado más de 320 traslados de una zona marcada de 16.000 metros cúbicos. La basura acababa en el suelo y luego se rompían, una por una, todas las bolsas de basura para después rastrillar con mucho cuidado bajo unos criterios dirigidos por la Guardia Civil.

En esta labor aparecieron algunos elementos sospechosos, huesos de animal del tamaño de un dedo, pero nada de naturaleza humana.

En las últimas semanas de rastreo, los trabajadores del vertedero encontraron periódicos, tickets de supermercado y recibos de finales de octubre y principios de noviembre de 2019, por lo que los residuos rastrillados corresponden a las fechas que determinaron los investigadores de la Guardia Civil.

En cualquier caso, todo el esfuerzo realizado en Dos Aguas no caerá en saco roto y tendrá su importancia en el procedimiento judicial contra Jorge Ignacio. La Guardia Civil remitirá en los próximos días un informe a la jueza de Alzira sobre el operativo de búsqueda. En él se establecerán las conclusiones que han sacado los investigadores, como que el cadáver no fue arrojado a los contenedores investigados, y por ende, nunca llegó al vertedero. O, lo que es lo mismo, existen indicios de que Jorge Ignacio P. M. ha mentido sobre lo que hizo realmente con la víctima de su última cita mortal.

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