Conversaciones cercanas con La Oreja de Van Gogh

La Oreja de Van Gogh acaba de lanzar ‘Un susurro en la tormenta’ con el entusiasmo y la excitación intactos pese a las reglas y distancias impuestas por la pandemia. Han pasado cuatro años desde la publicación del disco anterior, ‘El planeta imaginario’, y nueve meses desde la grabación en enero en los estudios Le Manoir en Las Landas, con Paco Salazar como productor.

Ahora apuran en Madrid la campaña de promoción y se van acomodando a una nueva forma de hacer las cosas: lo que antes era un plan fijado de dos años de presentaciones y giras por el mundo, ahora es una perspectiva corta e incierta ante la que hay que ir adaptándose. «Nuestro plan es presentar el disco en directo en diciembre», explican. «La idea es hacer un concierto en Donostia y luego en Pamplona, Vitoria, Madrid, Barcelona y alguna ciudad más. Pero a ver qué pasa, si se puede y cómo». El hilo conductor de este ‘susurro’ «pueden ser las conversaciones, los diálogos con uno mismo, con tus hijos, con las personas a las que quieres…», explica el guitarrista Pablo Benegas. «En la tormenta que puede ser el día a día hay ese susurro, esa conversación con alguien importante para ti, que es lo que te da aire».

 «En el disco anterior ya había bastantes canciones que planteaban temas importantes, en realidad las ha habido desde el inicio de la carrera de la Oreja», observa Leire. «Es verdad que en este disco, quizás por la edad o por la perspectiva que tenemos ahora, hay matices distintos. Casi todas las canciones te llevan a plantearte cosas, a reflexionar». Y aunque el álbum estaba terminado antes, «en el confinamiento ha habido tiempo de plantearse cosas, de notar esas distancias que a todos nos hacen sentirnos más solos», como señala Leire. El tono conversacional que tiene el disco puede encajar muy bien en estos tiempos, porque «una canción puede contribuir mucho a compensar esas distancias y a tener una conexión con otros».

La pandemia les impidió hacer una gira por Estados Unidos en mayo, «luego venían otros conciertos de calentamiento para desembocar en el disco en septiembre. Y se creó un gran vacío porque estábamos todos en casa», explica Pablo. Hubo que reinventar la escaleta para ese compás de espera, «aunque los dos singles que han salido, con las canciones que decidimos, incluso en contra de la opinión inicial de la discográfica, y la fecha de lanzamiento del álbum, estaban decididos antes».

Decisiones propias

«Es nuestro octavo disco, llevamos más de veinte años haciendo canciones, y teníamos claro que íbamos a elegir las que a nosotros nos hagan vibrar, no lo que diga la ortodoxia del marketing», defiende Xabi. Así sorprendieron con la inicial ‘Abrázame’, que reconocen como «una canción pesada, dramática, gótica».

«Este es un disco de bandas sonoras de películas que aún no existen», suelta Xabi. Ya se sugiere en la portada con su aire ‘vintage’, como de melodrama y cine negro. «Sí, quizás las letras en este disco abordan temas más serios y con un punto más crudo, y en general nuestras canciones suelen tener ese punto nostálgico, pero siempre dejando una puerta abierta a la esperanza, para poder respirar o escuchar al otro. Hay luz al final».

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