Pedro Ruiz: «Todos somos unos perdedores»

El humorista, presentador y showman estrenará el próximo viernes en el Campos Elíseos de Bilbao ‘Loc@s, reír nos cura’. Luego girará por España con ella.

-¿Ejerce de curandero en tiempos de pandemia?

-No, también ejerzo de paciente. Es tiempo de reír, incluso de las cosas más profundas.

-Ha estado en silencio dos años y medio. ¿Se lo ha agradecido mucha gente?

-Ja, ja, supongo que sí. En la vida es muy importante saber estar, pero lo es más saber no estar. Hay ratos en que el sitio de uno no está libre o no te gusta el ambiente y es mucho mejor tomar una cierta distancia y corregirse.

-¿Exagera para brillar?

-El ego que todos tenemos nos mueve a querer aparecer a veces de un modo estridente, aunque no lo sea en mi vida personal.

-¿Le excitan los aplausos?

-No. Algún amigo mío, artista muy conocido, me recuerda siempre que no sé saludar. Los que llevamos tiempo en el escenario sabemos muy bien cómo se concita el entusiasmo de la gente y procuro evitarlo. Cuando haces un espectáculo que está bien, normalmente se recibe un aplauso de minuto o minuto y pico. Raramente lo resisto. Me avergüenza.

-¿Quisiera ser más de lo que es?

-Me conformo con ser lo que soy e incluso me gustaría averiguar qué soy. Comulgo muchísimo con una expresión de Machado que dice ‘solo le canto mi copla a quien por mi camino va’. Intento pasar por el mundo sin salpicar. No se trata de escuchar al otro con interés, sino con afecto, porque todos somos perdedores. Y ya que lo somos, riámonos al menos del mal resultado final de nuestras vidas.

-¿La vida nunca termina?

-La vida está sobrevalorada, pero mientras estemos aquí, usémosla en paz.

-¿Se acepta con sus limitaciones?

-¡Qué remedio! Mido 1,69. Si no convives bien contigo, por aspiraciones que tengas, serás profundamente infeliz.

-¿Le gusta más la realidad que la ficción?

-La realidad es casi un complot. Me parece sano salir de él de vez en cuando con educación.

-A sus 73 años, ¿le gusta aparentar los años que tiene?

-No, me divierte. Lo digo con coquetería. Con 14 años escribí una obrita de teatro, ‘Si lo sé no nazco’. Mi gran fortuna, sin duda, es la salud. Hago todos los días saltos mortales en la piscina.

-De saberlo, ¿no hubiese nacido?

-Pues no sé si repetiría. Una de las grandes decisiones de mi vida fue no tener hijos. Por eso algunas parejas se han ido acabando, cosa que me parece natural.

-¿El esplendor es breve?

-Como todo. Como la vida.

-¿Cabe su vida en una maleta?

-Incluso en un bloc. He consumido este año 112 rotuladores y siempre llevo un bloc porque me gusta tomar notas a mano. No tengo ordenador en casa ni teléfono inteligente. Mi vida cabe incluso en un papelito.

-Usted hacía entrevistas. ¿Me ha contado algo que nunca haya dicho antes?

-Sabes bien que en una entrevista no da tiempo a casi nada. Empezamos a decir cosas interesantes a partir de cuatro o cinco horas, cuando se nos ha pasado ya el pavo de impostar nuestra personalidad.

-¿Sabe tender trampas?

-Urdir cosas en contra de la gente es una bajeza y a mí no me gusta instalarme en el lodo.

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