Los socios del presidente valenciano recelan de su cercanía a Cs

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, en la ventana de su despacho del Palau de la Generalitat,
El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, en la ventana de su despacho del Palau de la Generalitat,Juan Carlos Cárdenas / EFE

Dialogar y sumar son los verbos que dice querer conjugar el presidente de la Generalitat valenciana, el socialista Ximo Puig, en los días previos al debate de política autonómica que empieza este lunes en las Cortes. Pero esa operación de negociación a varias bandas está generando recelos en sus socios de Gobierno: Compromís y Unides Podem.

El escenario político es diferente al del Congreso de Diputados porque el PSOE y Podemos precisan negociar a diversas bandas para aprobar cualquier iniciativa. Tan solo guarda semejanzas el acercamiento entre los socialistas y Ciudadanos de Inés Arrimadas (y de Toni Cantó, en Valencia). El llamado Govern del Botànic II (el primero fue el ejecutivo anterior del PSOE y Compromís) cuenta con mayoría absoluta en las Cortes. Las diferencias, sin embargo, han aflorado estas últimas semanas sin llegar al punto de tensión que provocó en la vicepresidenta, Mònica Oltra, de Compromís, la decisión de Puig de adelantar las últimas elecciones autonómicas y hacerlas coincidir con las generales.

Con el acercamiento a Ciudadanos, la formación valencianista ve un intento de los socialistas de ganar espacio político en el caladero de votos del centro derecha a la par que “blanquea” a Ciudadanos y lo devuelve al centro político. Su portavoz, Fran Ferri, advierte de que no son “una muleta” de nadie y de que las negociaciones no representan al Botànic sino a “uno de sus socios”. Consideran que chocan de lleno con la formación de Cantó en cuestiones clave para ellos como son la introducción de una fiscalidad verde, la reversión de los conciertos sanitarios privados auspiciados por anteriores gobiernos del PP o la inclusión de una partida de 1.300 millones en los presupuestos para compensar la infrafinanciación endémica que sufre la autonomía que Ciudadanos considera ficticia.

“Las elites económicas están intentando que haya un viraje y que los socialistas cambien de socio preferente”, señala la portavoz parlamentaria de UP, Naiara Davó. La diputada insiste en que el Botànic es un Gobierno que apuesta por concitar el mayor consenso posible con otras fuerzas políticas “pero está claro que eso no puede ser a costa de cambiar la hoja de ruta pactada por la coalición de Gobierno”, concluye. Compromís y UP sostienen que, junto con PSOE, deben ser los únicos actores en el diseño presupuestario. Y después ya vendría la negociación de enmiendas de otros grupos políticos, sobre las que Compromís y UP no tienen problema en pactar.

Cantó no cree que haya moderado especialmente sus posiciones, sino que la pandemia “lo ha cambiado todo”. Apuesta por cumplir con el “pacto histórico de cinco formaciones políticas” y que las medidas de reconstrucción se reflejen en el futuro presupuesto.

Ximo Puig obvió el pasado viernes las tensiones. “Nadie de ningún partido me ha dicho que le parezca mal el diálogo con Ciudadanos”, respondió al tiempo que subrayó su voluntad de cumplir los acuerdos de reconstrucción y de buscar el “mayor apoyo posible”. Estos pactos de recuperación y la presentación de una serie de medidas de raíz keynesiana para optar a los fondos europeos centrarán parte de su discurso de este lunes, inspirado en “el consenso y en la confraternización de todas las fuerzas”, según fuentes de Presidencia.

Leave a Reply