Nunca es demasiado pronto. Día Mundial del Alzheimer

La demencia es una enfermedad gravemente incapacitante para aquellos que la padecen y suele ser devastadora para sus cuidadores y familiares. La Organización Mundial de la Salud junto con Alzheimer’s Disease International desarrollaron en 2013 el informe Demencia: una prioridad de salud pública. Dicho informe alerta que cada 3 segundos se diagnostica un nuevo caso de demencia en el mundo. Dos de cada tres de estos casos están causados por el Alzheimer.

Actualmente en el mundo hay 50 millones de personas con demencia, una cifra equivalente a toda la población española y en el 2050 la cifra podría triplicarse hasta alcanzar los 152 millones de personas afectadas, un número similar a toda la población de Rusia.

Como el principal factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer es la edad, su avance es imparable, ya que la población mundial está envejeciendo

Este envejecimiento comporta un incremento notable de las enfermedades ligadas a la edad, donde se incluyen los procesos neurodegenerativos. Es por ello que mantener la salud cognitiva es una prioridad de salud pública, debido al coste de los recursos sanitarios que las demencias generan y a que, todavía, no contamos con ningún fármaco que retrase, cure o prevenga la demencia.

El deterioro cognitivo leve es una etapa intermedia entre el deterioro cognitivo debido al envejecimiento y el deterioro más grave de la demencia. Puede involucrar problemas con la memoria, el lenguaje, el pensamiento y el juicio, que son más serios que los cambios normales relacionados con el envejecimiento. La prevalencia en España es del 9,6%, afecta más a los ancianos y las mujeres y es secundaria a una reserva cognitiva reducida. Desde la descripción del deterioro cognitivo leve como una entidad clínica, ha habido un gran interés en identificar lo antes posible a los individuos susceptibles de desarrollar disfunción cognitiva. De hecho, algunos estudios han estimado no sólo el potencial terapéutico de un diagnóstico temprano sino también el beneficio económico para el sistema de salud pública.

El riesgo de sufrir demencia se asocia tanto a factores genéticos como ambientales. Aunque potencialmente hay un componente genético, los factores genéticos no son modificables en estos momentos. En cambio, la intervención sobre los factores ambientales sí puede modificar el riesgo de sufrir demencia. Controlar la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, la alimentación, la depresión, la inactividad cognitiva, la hipoacusia y el aislamiento social,podrían prevenir un tercio de los casos de Alzheimer en el mundo. Estos factores influyen sobre el momento de la expresión clínica de los síntomas y, aunque no repercutan sobre la presencia o ausencia global de patología, sí contribuyen a la «reserva cerebral» o «reserva cognitiva».

El concepto de reserva cognitiva se ha utilizado en el campo de la investigación del envejecimiento normal para explicar la falta de correspondencia entre las características clínicas de los pacientes y los hallazgos neuropatológicos y de neuroimagen. Se han definido diferentes variables que influyen en la reserva cognitiva en algunos pacientes (todas ellas factores ambientales). Las más estudiadas son los años totales de escolaridad, el cociente intelectual, la ocupación profesional realizada a lo largo de la vida, las aficiones, la alimentación y la actividad física practicada con regularidad, así como otras variables relacionadas con hábitos de vida saludables.

Por tanto, la prevención y el tratamiento de los factores de riesgo vasculares con un estilo de vida activo, con ejercicio físico, intelectivo y social, pueden reducir el riesgo de demencia, incluso en la ancianidad.

Hace dos años, la Universidad CEU Cardenal Herrera impulsaba el proyecto Ciudades Neuroprotegidas, gracias a la Beca ‘Proyectos Memorables’ de la Fundación Know Alzheimer.

Una iniciativa que ha permitido la detección y el seguimiento de más de 500 personas con queja subjetiva de memoria, en la provincia de Valencia, de las cuales un 30% han dado positivo en los tests de cribado de demencia. Este trabajo está siendo posible gracias a la estrecha colaboración entre las farmacias comunitarias, donde se detecta a las personas en riesgo, los centros de salud y los hospitales colaboradores de Valencia (Hospital Arnau de Vilanova y Hospital La Fe) que realizan el diagnóstico.

La creación de equipos interdisciplinares de colaboración permite la detección y diagnóstico precoz del Alzheimer lo que, a su vez, contribuye a retrasar el avance implacable de la enfermedad.

En esta línea, vamos a continuar trabajando e investigando los próximos años con la colaboración del Colegio de Farmacéuticos de Valencia.

En el Día Mundial del Alzheimer, queremos aportar nuestro granito de arena para que ningún paciente con queja subjetiva de memoria se quede sin un diagnóstico precoz que le permita afrontar satisfactoriamente el abordaje multifactorial de su enfermedad y ralentizar su progreso.

¡Juntos detendremos el avance de la demencia!