Que no acabemos como Madrid

La segunda ola del coronavirus ya pasa por encima de nuestras cabezas y en unos días la situación puede cambiar por completo. Hay que estar por tanto lo más alejado de cualquier triunfalismo y evitar hacer lecturas como las que he leído últimamente donde se destacaba la bajada de casos en la Comunitat.

En Valencia el asunto pinta algo diferente. Lejos de la catástrofe, pero también del optimismo. El cierre de los juegos infantiles en los parques es un buen ejemplo. ¿Qué hacer en esta situación? Debemos aprender de los errores de los demás y en ese aspecto Madrid es la referencia obligada.

Cuando todo en la pandemia debe obligarnos a la solidaridad, cerrar unos barrios y dejar abiertos otros no es la mejor manera de hacer llegar ese mensaje a la población, sobre todo porque la primera lectura que se hace siempre es la de las clases sociales que viven allí. En Valencia, los datos del rastro del Covid-19 en el alcantarillado podrían servir para tomar las mismas decisiones. Según los últimos datos, los barrios del norte siguen siendo un foco problemático, a los que se suman Ciutat Vella, el Ensanche y Camins al Grao. ¿Reducimos la movilidad y las actividades en esas zonas? No, por supuesto, sino que el Ayuntamiento aumenta la desinfección de las calles y los controles policiales de mascarillas y botellón.

Ya sabemos que de esto no saldremos mejor, pero es que vamos camino del desastre como sociedad. Donde tenemos que poner el foco es en el refuerzo de los centros de salud, de la atención telefónica y de los rastreadores. Es la única garantía de contener al Covid-19 hasta que llegue la vacuna.

Claro que también se cometen errores en la gestión política en Valencia, algunos pintorescos. Lo de la plaza del Coronavirus ha sido una metedura de pata, además de confundir a vecinos y comerciantes. Ahora no estamos para artificios y según me dijeron, el cartel colocado sobre el rótulo de la plaza Doctor Collado ya había desaparecido esa misma noche.

Que no acabemos como Madrid quiere decir también no tomar decisiones desesperadas cuando ya no quede otra salida. Los titubeos de la Conselleria de Sanidad a la propuesta del Ayuntamiento sobre los controles domiciliarios del confinamiento no son de recibo. Todos estamos de acuerdo en que la protección de datos debe ser inviolable, pero el cumplimiento del decreto también. ¿De qué sirve amenazar con sanciones de miles de euros si luego no se aplica? ¿Esperarán a que los datos de barrios como Orriols o Benicalap se salgan del gráfico? Entonces ya será tarde y volveremos al indeseable confinamiento general.

Más gestión y coordinación es lo que debemos exigir, sobre todo entre las concejalías del Ayuntamiento, que para eso se supone que trabajan en el mismo gobierno. El servicio de socorrismo en las playas acabó el pasado día 15, mientras que la vigilancia de la Policía Local seguirá hasta el 12 de octubre. ¿Alguien me lo explica?

Estos días se celebra la Semana de la Movilidad. El día 22 viajar será gratis en Metrovalencia, pero no ocurrirá lo mismo con la EMT. Está claro que a la empresa municipal se le están atragantando muchas cosas este año, pero los usuarios agradecerían una mejor coordinación de los dos modos de transporte público principales. De momento, lo que más ha destacado el gobierno municipal es el premio recibido por la Generalitat por el cierre al tráfico de la plaza del Ayuntamiento. Más artificio no, por favor.