Ayuso y su vicepresidente no se aclaran de cómo será el post alarma en Madrid

El próximo fin de semana, si el Gobierno central no pide permiso al Congreso para ampliarlo, decaerá el estado de alarma en Madrid. Y el Ejecutivo o regional, por ahora, no tiene un plan concreto para limitar los movimientos de esos 6,6 millones de habitantes de la autonomía. Y no se conocen las medidas concretas que deberían sustituir a los confinamientos perimetrales, según admiten fuentes del Gobierno de Madrid, porque los proyectos de la presidenta Isabel Díaz Ayuso (PP) y de su número 2, Ignacio Aguado (Ciudadanos) sobre cómo gestionar la post alerta son «casi irreconciliables».

Aguado, según su entorno, tiene en la cabeza, y casi perfilada, una normativa que, en la práctica, pasa por imponer unas medidas fuertes de limitaciones de movimientos, «casi equivalentes» a las que la Comunidad sufre ya con el estado de alarma, aunque sin los famosos límites municipales de Salvador Illa que tanto molestaron a Ayuso.

Por su parte, el equipo de la presidenta, que confía a llegar a finales de semana con menos de 400 casos de incidencia acumulada, aspira a «reducir al mínimo» las restricciones, incluso en la zonas básicas sanitarias, que, no obstante, volverán a ser la demarcación de referencia si el Ejecutivo regional vuelve a tomar el mando.

«Nos hundimos»

Que la sintonía entre presidenta y vicepresidenta es nula o casi inexistente tuvo su confirmación este mismo domingo. Aguado, en una entrevista de la que los colaboradores de Ayuso solo se enteraron a última hora, afirmó que quiere llegar a Navidad con una incidencia acumulada de 25 casos positivos por cada 100.000, para lo que cree que «tal vez sea necesario hacer una parada, un ‘stop and go’, como dicen en la Fórmula 1, durante unos días definidos».

Ayuso respondió a las propuestas de su número 2 directamente en los medios: «Nos estamos hundiendo. «No se puede rematar a la economía», apuntó la jefa del Ejecutivo de Madrid. Desde su entorno hoy insistieron en que en la agenda de Ayuso, salvo catástrofe, no está, «ni estará», ninguna parada de la economía regional.

«Nos vamos a ir a una quiebra inasumible si seguimos cerrando.No hay más que darse una vuelta por el centro de Madrid para ver cómo están precisamente nuestros comercios«, dijo la presidenta, quien subrayó que cada vez que un negocio cierra »a cal y canto« es posible que una familia esté »hipotecándose y arruinándose para décadas«.