La ganadería, en situación dramática

En la actual temporada apenas se ha lidiado el uno por ciento de las previsiones de los ganaderos de bravo en España, circunstancia que ha generado un excedente histórico de toros y novillos según ha informado la Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL), la asociación del sector más antigua que acoge, con mínimas excepciones, a las divisas más prestigiosas. El dato se ha dado a conocer en su asamblea general, que por vez primera -obligados por la pandemia y a pesar del carácter tan tradicional de la entidad- se ha celebrado de manera telemática. La situación, promovida por la Covid-19 que ha paralizado la actividad taurina en España y Francia, ha sido calificada por los propios ganaderos de dramática.

En el mismo acto, el presidente de la UCTL, Antonio Bañuelos, en una manifestación de lo más sincera, expresó que los criadores de bravo han sido el sector ganadero más beneficiado en cuanto a ayudas agro extraordinarias por la Covid-19, gracias a la estrategia institucional continuada e intensa con las diferentes administraciones: autonómicas, nacionales y europeas. Nada de lo cual ha sido suficiente para evitar los agobios vitales que se viven en el campo y amenazan gran parte del tesoro genético que han mantenido los ganaderos en una tarea de selección personal e ímproba.

Los ganaderos, a los que se les reconoce el papel más sacrificado de esta situación de excepcionalidad, con el que ya cargaban en etapas anteriores, están tratando de viabilizar sus explotaciones con medidas muy drásticas que pasan por la reducción de vacas madre -muchas de las cuales se están sacrificando- y en otros casos se decide cruzarlas con sementales de razas de carne, charolés o retintos, y así conservar, a la espera de tiempos más propicios para el bravo, lo que es un tesoro genético excepcional y único.

Y en el caso de los machos, en un porcentaje alto se están toreando a puerta cerrada y sacrificando posteriormente a pesar de que el valor de la carne es cien veces menor que en el caso de que se hubiesen podido lidiar. En este apartado entran fundamentalmente los ejemplares que por edad no podrían ir a las plazas el año que viene -la edad tope no puede superar los cinco años-, los ejemplares menos bonitos y aquellos otros en los que el ganadero tiene menos confianza en su posible juego. También siguen el mismo proceso los más jóvenes que por sus características morfológicas o antecedentes familiares no son lo más destacado de las camadas. Todo lo cual, esa sería la parte positiva, lleva a una selección aún más rigurosa de lo tradicional.

Otra parte de las camadas de machos seguirán en el campo con raciones de pienso reducidas o de estricto mantenimiento pensando en lidiarlas el año próximo cuando la situación mejore. Hay quien piensa entre los criadores que en una hipotética normalización de la temporada próxima y ante las drásticas reducciones de las camadas que se están produciendo este año, podrían faltar toros como ocurriese en otras circunstancias excepcionales como fue la posguerra. Elegir una vía u otra depende finalmente de las posibilidades económicas de cada ganadero y, muy especialmente, de la calidad de las fincas. Algunas de ellas, las mejores, permiten mantener los ganados con el pasto natural sin tener que recurrir a la compra de piensos, que han subido los precios, detalle que ayuda mucho a la economía.

Y finalmente hay ganaderos con posibilidades que están manteniendo lotes de toros muy elegidos con los planteamientos y cuidados exactos a los de una temporada normal para cubrir demandas que pudiesen surgir. Son pocos, solo los muy privilegiados, pero los hay.

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