Petra de Sutter, la política ‘trans’ más poderosa de Europa

Tenía cuarenta años cuando decidí convertirme de lleno en la mujer que siempre fui y debido a esta decisión perdí compañeros, conocidos e incluso amigos». Petra de Sutter (10 de junio de 1963) realiza esta confesión en una entrevista íntima publicada en el sitio web de la formación política a la que pertenece, Groen (partido verde flamenco). La prestigiosa ginecóloga belga es desde hace poco más de dos semanas ministra de Empresas Públicas y Administración Pública; también una de los siete viceprimeros ministros del nuevo gobierno de Alexander de Croo.

Este pequeño país de apenas 11,4 millones de habitantes lograba compactar el primer Ejecutivo estable desde diciembre de 2018. Y montando un puzzle complejo: una coalición de siete formaciones políticas, que agrupa a socialistas, liberales, ecologistas y democristianos. Cuatro familias, ‘cuatro estaciones’, de ahí que se le haya bautizado como ”Vivaldi’. Tener por fin gobierno (650 días después del desplome del anterior) ha sido un boom en Bélgica. Que con él Petra de Sutter se haya convertido en la política transgénero de mayor rango de Europa, apenas ha ocupado una reseña en las crónicas locales.

‘Le Soir’, uno de los periódicos de mayor difusión, lo mencionó de pasada, al referirse a un gabinete paritario (diez hombres y diez mujeres). De hecho comprimía la biografía de esta mujer nacida en Oudenarde, una localidad de poco más de 124.000 habitantes, sin mencionar ese rasgo de su personalidad: «Petra De Sutter es poco conocida para los francófonos, pero goza de cierta notoriedad en Flandes. Destacó sobre todo por su trayectoria como eurodiputada. En particular, presidió el Comité de Mercado Interior. Anteriormente, formó parte del Consejo de Europa. También fue senadora. Es ginecóloga de formación y enseña esta asignatura en la Universidad de Gante». Relato aséptico.

«Una primera ministra ‘trans’ y a nadie le importa», llegó a titular la edición europea de ‘Politico’ destacando que la falta de «frenesí mediático» por la identidad de género de De Sutter era una «poderosa señal de progreso». Y ella misma lo celebra: «Estoy orgullosa de que en Bélgica y en la mayor parte de la Unión Europea la identidad de género no te define como persona y no es un problema», escribe en el tweet que tiene fijado en su cuenta oficial desde el pasado día 4. «Espero que mi nombramiento como ministra y viceprimera ministra pueda iniciar el debate en países donde todavía no es así».

De Sutter inició la transición hace 17 años, en 2004. Atrás, una infancia difícil. «No fui un niño muy feliz. Siempre fui muy sensible, lo que probablemente otros niños percibieron como una debilidad, porque repetidamente me intimidaban». «Incluso de adulto me sentí discriminado». Se licenció en Medicina por la Universidad de Gante en 1987 y obtuvo el doctorado en Ciencias Biomédicas por el mismo centro en 1991 tras completar una investigación sobre ovocitos en Chicago.

Desde 1994 centró su carrera en la obstetricia y la ginecología, llegando a convertirse en responsable del departamento de medicina reproductiva del Hospital Universitario de Gante. Entre sus trabajos de investigación, uno sobre los efectos del medio ambiente en la fertilidad; el impacto en los disruptores endocrinos, las sustancias químicas que pueden causar alteraciones en el sistema hormonal del organismo humano y provocar disfunciones que están en la base de distintas enfermedades en salud reproductiva.

El salto a la política lo dio hace apenas seis años. Entró en la lista de los verdes flamencos y se convirtió no solo en senadora sino que también ocupó un escaño en el Consejo de Europa (organismo de cooperación internacional, ajeno a las instituciones comunitarias). Derechos del niño (vinculados a la gestación subrogada), manipulación genética en seres humanos o una investigación independiente a la industria farmacéutica fueron algunos de los asuntos que estuvieron en su agenda de trabajo.

Nunca ocultó su identidad y se ha destacado como activista por los derechos LGBTI+, aunque en repetidas ocasiones ha dicho que no quería ser «reducida» a su pasado transgénero. «Es solo una parte de mi identidad. Tengo muchos otros (rasgos). Quiero que la gente hable de mí por mi trabajo, por mis acciones políticas. No creo que tu género, color de piel, religión u orientación sexual deban ser tan importantes», argumentaba en el proyecto digital ‘Sisters of Europe’, ya ejerciendo como eurodiputada.

«Basarse en hechos»

El Parlamento Europeo ha sido el último foro en el que ha puesto en práctica su filosofía cartesiana sobre el papel que debe desempeñar un cargo público. «Igual que la medicina se basa en evidencias, nuestras decisiones y políticas también deben basarse en hechos, no en noticias falsas e información alternativa. Como científico, quiero llevar la ciencia al proceso de toma de decisiones políticas», asevera.

En la Eurocámara fue la primera figura ecologista que consiguió presidir la Comisión de Mercado Interior y Protección al Consumidor. También formó parte del Comité Especial para la lucha contra el Cáncer. Alineada con los principios de la familia a la que se unió su partido (el Grupo de Los Verdes / Alianza Libre Europea) ha defendido durante la pandemia la necesidad de que la recuperación económica se sustente en inversiones que frenen el cambio climático.

Y también desde el hemiciclo se ha mostrado combatiente en defensa de los derechos de la comunidad LGTBI+, condenando las persecuciones a los homosexuales en Polonia y la homofobia de su presidente Andrzej Duda.