La forma más eficiente de poner la calefacción en el coche

Los días de frío y lluvia comienzan a llegar, y con ellos las molestias e incomodidades a la hora de viajar en coche. Es fundamental mantener una temperatura adecuada, y tener un sistema de climatización en buenas condiciones ayuda también a desempañar los cristales y tener así una buena visibilidad. Pero una temperatura elevada no es siempre lo más recomendable.

La Dirección General de Tráfico (DGT) asegura que la horquilla ideal se sitñua entre los 22 a 24 grados, mientras que para el Real Automóvil Club de España (RACE) lo recomendable sería fijar la temperatura entre 21 y 23 grados.

Si el climatizador está por encima o por debajo de estos dígitos, se aumenta la fatiga del conductor y su tiempo de reacción resulta más lento, incrementándose el riesgo de sufrir un accidente en carretera.

La calefacción funciona con la energía térmica provocada por la puesta en marcha del motor del vehículo, es decir, que el sistema aprovecha directamente el calor que el motor genera. Normalmente tarda unos minutos en alcanzar la temperatura suficiente para que el aire de la ventilación llegue a calentarse, por lo tanto, encender la calefacción en el instante que subimos al coche, sólo trasladará aire frío del exterior del vehículo al interior. Así que hay que tener paciencia y accionar la calefacción unos minutos después de iniciar nuestro trayecto.

Desde doppo by Zurich, recuerdan que la calefacción del coche no supone un incremento del consumo de combustible, a diferencia del que ocasiona el uso del aire acondicionado.

Distribuir el aire de la calefacción a los pies, es una forma eficiente de repartir el calor de la calefacción de forma homogénea, teniendo en cuenta que el aire caliente tiende a ascender. Conectar el aire acondicionado y la calefacción al mismo tiempo resulta ser ineficiente, supone un incremento notable del combustible y además puede generar una avería.

Aunque en un primer momento podemos poner la calefacción un poco más alta, no conviene excederse con el calor en el interior del vehículo, puesto que favorece la somnolencia.

No debemos conducir con guantes ni abrigos, dado que reduce nuestra movilidad y además el cinturón de seguridad no se nos ajusta como es debido, lo que resulta ser muy peligroso.

No debemos olvidar que un exceso de calor dentro del vehículo provoca un incremento de las emisiones contaminantes, las cuales son dañinas para el medio ambiente.

Es recomendable apagar la calefacción si vamos a parar el coche más de un minuto. También hay que comprobar la batería y los sistemas de encendido para evitar que haya combustibles mal quemados que generen más contaminación.

Al llegar el frío también conviene revisar el tubo de escape, el catalizador y el filtro de aceite, consiguiendo una mejor lubricación del motor y en consecuencia una menor expulsión de humos. Revisar la presión y el dibujo de los neumáticos, ya que su estado influye directamente en el consumo total del vehículo, y evitar llevar el coche sobrecargado, lo cual produce un aumento del consumo.