Golpe a la organización de narcotraficantes que más droga introducía en Jaén

Varios policías cuentan el dinero incautado en uno de los registros de la operación Gilusu-Bones.
Varios policías cuentan el dinero incautado en uno de los registros de la operación Gilusu-Bones.

La Policía Nacional y la Guardia Civil han desarticulado en Málaga y Jaén una organización “especialmente violenta” dedicada al tráfico nacional e internacional de drogas. El grupo estaba asentado en localidades como Marbella y Fuengirola, en la Costa del Sol. Y, desde ahí, distribuía cocaína, hachís y marihuana en distintos puntos de la geografía española y a varios países del continente europeo. Los investigadores creen que tenía prácticamente el monopolio de la venta de droga en Jaén porque “introducía la mayor parte de la sustancia estupefaciente que se consumía en la provincia”. Han sido detenidas 25 personas, a las que se les han incautado 225.000 euros en efectivo y el embargo preventivo de más de un millón de euros.

Los efectivos policiales que han intervenido en esta operación, denominada Gilusu-Bones, han destacado el alto grado de violencia, su gran disciplina interna y los “métodos mafiosos” que utilizaba el grupo criminal. Para ello, han puesto como ejemplo el uso de armas de fuego para extorsionar a los padres de una persona que había contraído una deuda de 66.000 euros tras perder dos kilos de cocaína. Además, uno de ellos atropelló a un agente de la Guardia Civil en un intento de huida –al que produjo lesiones de diversa consideración– e hirió a varios miembros de la Policía Nacional durante su posterior detención. La gran cantidad de dinero que obtenían con su actividad lo utilizaban para realizar inversiones, plazos fijos y otro tipo de adquisiciones inmobiliarias. “Es muy importante la localización de bienes muebles, inmuebles y de dinero, porque es lo que permite llegar a la conclusión del delito de blanqueo de capitales”, explica José Miguel Amaya, comisario provincia de la Policía Nacional en Jaén.

Los primeros pasos de la operación se remontan a octubre de 2019. Hace justo un año, los investigadores conocieron que la banda de delincuentes distribuía droga por ciudades españolas y europeas. Comenzó entonces un trabajo policial que se vio interferido por la declaración del estado de alarma debido a la crisis sanitaria. La pandemia no solo afectó a las fuerzas de seguridad, también al propio grupo criminal, que vio imposibilitada su labor de reparto de sustancias ilegales al estar muy limitados los movimientos. “Parece ser que hubo durante el estado de alarma una sequía. Pero esta gente se tenía que nutrir de material, porque se les dio dos palos próximos en el tiempo de bastante importancia”, ha explicado este viernes Francisco José Lozano, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Jaén.

El primero fue el 20 de mayo, en plena fase 1 y con los movimientos entre provincias aún prohibidos, los agentes esperaban el paso de los narcotraficantes en la autovía A-44, cerca de Jaén. Allí, dejaron pasar al vehículo lanzadera –desde el que uno de los narcotraficantes vigila la presencia policial para avisar a otro coche que le sigue, cargado con droga– para establecer un control e interceptar al todoterreno. En él, se hallaron cuatro kilos de cocaína escondidos en un doble fondo hidráulico junto a 13.800 euros y el conductor fue detenido. La droga procedía de Alhaurín de la Torre, en Málaga, donde horas más tarde fueron arrestadas otras tres personas tras un registro domiciliario en el que se intervinieron 153.000 euros procedentes de la venta de la mercancía. Ese mismo día, se encontró otro kilo más de esta sustancia en un piso de Benalmádena.

La Guardia Civil también mantuvo bajo vigilancia a la persona que conducía el vehículo lanzadera, que cuando recibió el alto intentó huir atropellando a uno de los agentes “con la clara intención de atentar” contra su vida, según han explicado desde el Instituto Armado. Sus lesiones se suman a las provocadas por el conductor del coche a los agentes que intervinieron en su detención, que se produjo en la estación de Linares-Baeza tras una persecución y una posterior resistencia violenta. Dos semanas más tarde, el 2 de junio, los investigadores realizaron el mismo procedimiento, esta vez en la autovía a la altura de Granada. Allí detuvieron a una persona e intervinieron tres kilos de cocaína procedentes de Málaga y con destino Linares, desde donde estaba prevista su distribución a otras pequeñas localidades de la provincia jiennense. Días después, otros dos miembros eran arrestados, esta vez en La Junquera (Girona) con 25 kilogramos de cocaína y camino de Suiza.

La operación culminó el 11 de agosto con la realización de 14 registros policiales en Málaga, Marbella y Fuengirola en la provincia malagueña así como en Linares, Mengíbar, La Carorlina, Villagordo y Guadalén en Jaén donde se produjeron otra veintena de detenciones. Finalmente, además de la cocaína ya intervenida, los agentes se incautaron de otros 8,2 kilogramos de cocaína “de elevado índice de pureza”, 25 kilogramos de hachís, diez kilogramos de marihuana, 225.000 euros en efectivo, una pistola con munición y 14 vehículos. “Podemos decir, sin lugar a equivocarnos, que se trata de uno de los mayores golpes asestados en el tráfico ilegal de drogas en nuestra provincia”, ha subrayado Catalina Madueño, subdelegada del Gobierno en Jaén.

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