«Hay cautela con los pronósticos»

Perfil

A Sueca la llevo en el corazón». Daniel Domingo, de la familia de los ‘Borombo’, agricultores de toda la vida, echa de menos, además de a su familia, todo lo que ofrece su ciudad: el marjal, la zona costera, el río Júcar y, por supuesto, los almuerzos. «Hay que probar el bocadillo de pasta de bacalao con allioli», recomienda.

Confiesa que no está muy cerca de la política pero reconoce como «obvio» el gran seguimiento que tienen las elecciones. Ahora, tras lo que pasó hace cuatro años, «la gente es muy cautelosa a la hora de hacer especulaciones». Afirma que le gusta estar informado de lo que ocurre y aún tiene en la memoria los incidentes sufridos en su ciudad: «Tuvimos que cubrir con maderas los escaparates de los restaurantes y sobre todo los comercios. Fue una ola de vandalismo que duró varias semanas cuando se destrozaron monumentos históricos y algunos locales fueron incendiados».

Defiende la libertad de expresión «pero de eso al vandalismo que se originó aquí… No estoy de acuerdo». También se mostró sorprendido ante «la falta de respeto por parte de algunas personas hacia la autoridad policial. A mí la Guardia Civil me pide el carné en un control rutinario y lo doy sin rechistar. Pues aquí esta gente responde mal al agente de policía y lo insultan. Insólito, pero es lo que hay».

«Me hace gracia cuando intentan decir ‘paella’ y les sale ‘paela’ o ‘palella’», explica este suecano

Ahora ha llevado a Estados Unidos, en concreto a la ciudad de Richmond, en el estado de Virginia, el plato valenciano por excelencia tratando de ofrecer siempre la máxima calidad. «A los americanos les encanta la paella, se vuelven locos. El problema es el conejo, que no se atreven aún a probarlo». Como anécdota, sonríe cada vez que un americano intenta pronunciar el nombre del plato valenciano: «Dicen ‘palella’, otros dicen ‘palela’. Me gusta cuando lo intentan pronunciar con ese acento porque es muy peculiar».

A la hora de cocinarla, confiesa que intenta acercarse a la tierra: «No había manera de encontrar la ‘bajoqueta plana’ pero la pude conseguir con un distribuidor que me la traía fresca». Además, otros muchos ingredientes «no tienen el mismo sabor que el que pueden tener en Valencia».

Desde las cinco y media de la mañana, cuando se levanta para ir al gimnasio, comienza una jornada frenética para clasificar todos los pedidos y los productos que recibe. Ya por las tardes se dedica a prepararlo todo para su empresa de cátering «donde hacemos paellas para llevar y fiestas privadas».

Diario de campaña

Faltan 11 días para las elecciones

600 millas para estar más cerca del debate

VORO RIVERA

En las horas previas al debate he notado mucha actividad e incluso cierto nerviosismo. Los profesores nos recordaron que llega «el gran debate», el reencuentro entre el candidato republicano y actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el candidato demócrata, Joe Biden. Es un acontecimiento esperado por mucha gente y estoy seguro que tendrá un gran seguimiento mediático en todo el mundo. También he estado hablando con varios compañeros americanos que me han comentado su delirante idea de presentarse en Nashville para estar cerca del debate. Entre la ciudad de Nashville (Tennessee) y Clinton (Carolina del Sur) existe una distancia de 301 millas, unos 484 kilómetros, y hay gente que se está planteando acabar las clases y recorrer esa distancia para poder ver el debate por la noche, sabiendo que, al día siguiente, deben asistir a sus clases en la universidad. Mi curiosidad por observar la importancia de la política en Estados Unidos aumenta con el transcurso de los días. La verdad es que cada día me sorprendo un poco más. Mi curiosidad empezó con el primer debate entre los candidatos acontecido el 29 de septiembre. No llevaba mucho tiempo en el país y tengo que reconocer que tampoco le presté mucha atención, pero ya me sorprendió la euforia de la gente por querer verlo. Aquí, mientras tanto, seguimos con la lluvia de pancartas por la ciudad y en algunas partes de la universidad y los coches continúan alardeando de sus candidatos mientras ondean la bandera americana con orgullo.

Más crónicas valencianas desde USA