Comprar vivienda nunca será igual: adiós a las visitas y al piso piloto

Un hombre busca vivienda a través de medios electrónicos.
Un hombre busca vivienda a través de medios electrónicos.SANTI BURGOS

Las visitas virtuales a viviendas son usuales, las videollamadas al agente inmobiliario se han vuelto comunes y la firma online de contratos de reserva o compraventa ha cobrado un protagonismo con el que nadie contaba. Al menos, tan pronto. La pandemia ha precipitado la digitalización del sector inmobiliario español. “Las herramientas ya existían, los avances tecnológicos estaban ahí y hacer videollamadas era posible, pero no se hacían. La pandemia ha supuesto un cambio de hábitos y eso ha provocado un desarrollo rápido de la digitalización del sector”, apunta Rubén Cózar, director del área Residencial de Foro Consultores Inmobiliarios. De hecho, “la situación actual está provocando que se reduzcan las visitas in situ a los inmuebles. Eso sí, son más selectivas y productivas. Es decir, el que acude está interesado de verdad, no va de paseo o cotilleo”, añade.

Muchas de esas citas presenciales están siendo sustituidas por videollamadas y visitas 3D de la vivienda, nueva o usada, de la mano de un comercial. Son habituales las “jornadas online de puertas abiertas a las casas, en las que se conecta con clientes en tiempo real para aclarar dudas, y también las firmas digitales de ofertas y contratos a través del móvil para evitar desplazamientos innecesarios”, comenta César Nozal, vicepresidente de la Federación Nacional de Agencias Inmobiliarias (FAI).

La carrera por ganar mercado y clientes ha comenzado. Aliseda, sociedad del gigante estadounidense de inversión Blackstone y Banco Santander, dice tener todo preparado para que antes de que acabe el año cualquier cliente pueda adquirir una de las 16.000 viviendas de su cartera de forma online (a excepción de la firma ante notario). “La covid ha acelerado un proceso de digitalización de la venta de los activos inmobiliarios que ya estaba en nuestra estrategia”, comenta Fernando López, director comercial de Aliseda, que se ha aliado con Logalty, empresa de certificación de transacciones digitales, para aportar al proceso la seguridad jurídica requerida.

Es el primer servicer que va a ofrecer todas las fases de la compra de una casa de forma digital: prerreserva, reserva, envío de la información gráfica de la vivienda (un agente de la propiedad inmobiliaria hará un recorrido por la casa con su móvil) y la documentación legal. “Si el cliente quiere, puede seguir en el circuito digital hasta la firma en el notario”, explica López. Aunque “lo lógico es que el comprador quiera visitar la casa al menos una vez; veo muy complicado que no lo haga siendo la mayor inversión de su vida”, añade.

Aunque hay excepciones. Durante el estado de alarma en España, de marzo a mayo, la plataforma irlandesa de subastas BidX1 vendió propiedades por más de dos millones de euros. En ningún caso los compradores visitaron las casas y dos de ellos formalizaron la compra a través de la app de la compañía. “En las dos primeras semanas de confinamiento vendimos dos inmuebles en la Comunidad de Madrid por un valor cercano a 200.000 euros y otros dos en la provincia de Barcelona por más de 800.000 euros”, señala Javier de Pablo, director de Propiedad de BidX1 España.

Pujanza de las subastas

El confinamiento y la prohibición de movilidad fueron un acelerador para esta firma, que cumple su primer año en España. Un tiempo en el que ha vendido más de 200 propiedades (no solo viviendas) por más de 34 millones de euros. “Es un cambio radical sobre el modelo de subastas que existía en España, porque ahora es posible comprar con todas las garantías una propiedad desde cualquier parte del mundo, desde el dispositivo móvil y contando con toda la información necesaria y en tiempo real”, expone De Pablo.

De hecho, la primera venta que realizó BidX1 cuando aterrizó en el mercado español en 2019 fue por parte de un ciudadano británico que residía en Nueva York y pujó con su teléfono por una propiedad en Alicante. Se trataba de un chalé de 330 metros construidos con una parcela de 11.000 metros. El precio fue de 335.000 euros. Antes de la covid se lograba un incremento con respecto al precio de salida superior al 10%. Ahora se sitúa por debajo de ese 10%, indica De Pablo.

Las empresas que no se suban al carro de la tecnología no van a tener demasiadas oportunidades de subsistir en este momento. “Será cuestión de poco tiempo que veamos con mayor frecuencia procesos de compraventa de propiedades completamente online”, cree el vicepresidente de FAI. Tan claro lo ve que apuesta porque en un futuro no muy lejano, los algoritmos de Amazon, Google y Facebook “seleccionarán por nosotros las casas que encajen con nuestro presupuesto, estilo de vida o zona preferida”, opina Nozal. Además, la digitalización del sector no requiere grandes inversiones. “No solo no costará, sino que será un ahorro de dinero y tiempo. Favorece la planificación, por no hablar de la diferencia de costes entre un piso piloto virtual y uno real”, recalca Cózar.

A las grandes promotoras el cambio no les pilla con el pie cambiado. La cotizada Aedas Homes es una de las más avanzadas en el proceso digital. Da cuenta de que ha incrementado las firmas electrónicas de contratos (reservas y compraventas) hasta un 400% al mes desde marzo, antes de la covid. Desde el punto de vista comercial, su herramienta más potente es Live Virtual Tours, que puso en marcha el pasado año y que permite al cliente hacer un recorrido virtual por las casas en venta, aunque no estén construidas. Primero se crea un modelo en 3D de las promociones y se visualiza con un motor de videojuegos. Luego se integra a un asesor comercial que está en un plató virtual en el modelo 3D y por último se emite una señal en directo. El cliente se conecta mediante una videollamada, previa petición de cita a través de la web. La herramienta está activa en más de una decena de promociones, sobre todo en Costa del Sol, Baleares y Levante. “Ya hemos vendido viviendas por importe de unos 15 millones de euros”, señalan.

En Vía Célere, además de las visitas virtuales que realizan desde 2015, han aplicado la firma digital y ofrecen asesoramiento telefónico y videollamadas. “Una de las consecuencias positivas del confinamiento ha sido el refuerzo, todavía mayor, que se ha hecho en el sector de los canales digitales en la compra de vivienda”, dice José Ignacio Morales, consejero delegado de Vía Célere. “Los clientes pueden realizar el proceso completo de compra de la vivienda sin visitar una oficina, con visita con visión de 360 grados y firma de sus reservas, contratos y cualquier otro documento”, indica Morales.

Aun así, según los estudios de esta promotora, los españoles todavía prefieren realizar el proceso, o al menos alguna parte, de forma presencial. “El contacto humano y el trato cara a cara sigue siendo un factor importante que aporta confianza y tranquilidad, algo fundamental en una decisión tan relevante como la compra de una vivienda”, dice Morales. Algo en lo que coincide Rubén Cózar, de Foro: “Prefieren ver, tocar, analizar la zona, la casa, qué es lo que hay”. Cuestión de tiempo.

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