El Instituto de Estudios Económicos alerta de que una subida de impuestos lastrará la competitividad

Íñigo Fernández de Mesa y Gregorio Izquierdo, presidente y director del IEE.
Íñigo Fernández de Mesa y Gregorio Izquierdo, presidente y director del IEE.Servicio Ilustrado (Automático) / Europa Press

No hay cabida para subidas impositivas, menos aún ahora. Esta es una de las principales conclusiones del informe sobre competitividad fiscal presentado este lunes por el Instituto de Estudios Económicos (IEE). En él, el organismo señala que los costes laborales que soportan las empresas ya son elevados, al igual que la presión fiscal sobre los contribuyentes teniendo en cuenta su renta. “Para aumentar la recaudación hay que ampliar la tarta, no subir impuestos”, ha defendido en una rueda de prensa virtual el presidente del IEE y vicepresidente de la patronal CEOE, Íñigo Fernández de Mesa. “Son necesarias reformas estructurales para una recuperación rápida”.

El Gobierno de coalición, por su parte, planea introducir una subida de impuestos en los Presupuestos que aprobará este martes en el Consejo de Ministros. Aunque la pandemia le haya obligado a aplazar la profunda reforma fiscal que tenía sobre la mesa a inicios de año, las nuevas cuentas sí contendrán ajustes que brindarán cerca de 9.000 millones entre 2021 y 2022, según cálculos del Ejecutivo.

Una de las principales razones que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, utiliza para defender una subida de impuestos son los más de seis puntos de presión fiscal que separan a España (35% del PIB) de la media de la eurozona. El IEE calcula que la presión fiscal efectiva está muy cerca de la media europea si se incluye el volumen de la economía sumergida, que estima en un 22% frente al 13% de promedio en la UE.

“Si se lograse que la economía sumergida se redujese a unos niveles similares a los de la Unión Europea, es decir, al 13%, entonces la presión fiscal en España se podría elevar hasta niveles del 38,7%, ratio muy similar a la actual presión fiscal de la UE, que está en el 39,2%”, sugiere el informe, aunque no explica de qué manera este dinero que se escapa a las arcas públicas podría ser efectivamente recaudado. El documento apunta a que en 2020 la presión fiscal en España ha aumentado un 6,5%, debido a que la caída de la recaudación está siendo menos acusada que la del PIB, indicador en el que el Gobierno prevé un desplome del 11,2% a cierre de año.

El organismo también asegura que el esfuerzo fiscal que soportan los contribuyentes, es decir la relación entre la presión fiscal y el PIB per cápita, es superior en España en un 6,6% al de la UE, siendo la más alta entre las economías avanzadas solo por detrás de Italia. Y concluye que España ha bajado cuatro puestos en el índice de competitividad fiscal que elabora el think tank estadounidense Tax Foundation, del puesto 23 al 27 sobre un total de 36 países. “Lo peor es que, de llevarse a cabo las subidas impositivas anunciadas, junto con las ya concretadas, esa posición va a descender todavía más”, señala el estudio.

Costes laborales

El IEE subraya que la carga que soportan las empresas también es mayor. En España, las compañías pagan un nivel más elevado de cotizaciones sociales: en 2018 este capítulo supuso el 11,1% del PIB frente al 9,6% en la UE. “Pero si introducimos el concepto de economía sumergida la diferencia se amplía: el 14,2% frente a 11,1%”, ha defendido Fernández de Mesa.

El informe mantiene que una cuña fiscal más alta (que incluye las retenciones sobre las rentas del trabajo y las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan tanto empresas como trabajadores) “puede tener varias implicaciones negativas” para la economía, como una merma en la competitividad o distorsiones en la generación de empleo. En concreto, alega que un aumento de los costes laborales del 1% causa una reducción de empleo del 0,37%. Una subida del 10% de los impuestos sobre el trabajo supone una pérdida de empleos del 4%”, equivalentes a unos 800.000 trabajadores, ha resumido Gregorio Izquierdo, director general del IEE.

Por otro lado, el informe calcula que el IRPF en España es un 17% más progresivo que el promedio de la UE, y por ello el organismo rechaza la subida del IRPF a las rentas altas que podría incluirse en los Presupuestos de 2021. “No creemos que en España haya mucho margen para un aumento de la imposición fiscal directa; nuestra posición no es una bajada de impuestos, sino una no subida”, ha afirmado Fernández de Mesa, quien ha recordado que otros países como Alemania, con mayor músculo fiscal, han anunciado políticas en la dirección opuesta. “En el corto plazo hay que aumentar las bases imponibles” gracias al crecimiento económico, ha añadido.

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