Desarrollan un sensor que detecta baches y el mal estado de la carretera

La tecnología permite ya que circulen por nuestras carreteras vehículos que regjulan automáticamente su velocidad, mantienen el coche dentro del carril., ponen y quitan los limpia parabrisas cuando llueve, e incluso encienden y apagan las luces en función de la visibilidad de la carretera y para no deslumbrar a otros vehículos. Pero hasta ahora ninguno de estos vehículos conectados, preámbulo de lo que en un futuro inmediato será el coche autónomo, es capaz de detectar anticipadamente el mal estado de la carretera, advirtiendo al conductor si más adelante, fuera de su alcance visual, se va a encontrar un bache o un desconchón, hielo, nieve o barro que nos pueda poner las cosas difíciles.

Según los datos que barajan desde la Asociación Española de la Carreterra, uno de cada trece kilómetros de la red de carreteras española presenta deterioros relevantes en más del 50% de la superficie del pavimento, acumulando baches, roderas y grietas longitudinales y transversales. Se trata de desperfectos que pueden afectar a la estructura de la plataforma, comprometiendo la comodidad, eficiencia y seguridad de la circulación, motivo por el cual podría ser aconsejable reducir el límite de velocidad genérico entre 10 y 20 km/h, una medida que afectaría a 6.800 kilómetros de carreteras.

Pero el grupo de investigación de Sensores y Técnicas de Instrumentación de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y la empresa Sogeclair Aerospace han iniciado ya el desarrollo de un sensor óptico que se instalará en vehículos para determinar con anticipación el estado del pavimento. El desarrollo de este sistema se enmarca dentro de la iniciativa Lab4Pymes UC3M, un programa para fomentar la transferencia tecnológica entre la Universidad y las empresas de la Comunidad de Madrid.

El sensor emplea fuentes ópticas denominadas «dual-comb», que miden múltiples frecuencias de manera simultánea, lo que incrementa la sensibilidad del sensor. Este tipo de tecnología permite determinar en qué estado se encuentra el pavimento a una distancia de 25 metros, previniendo al conductor de las sustancias que pudieran encontrarse en la calzada, como agua, hielo o nieve. Este sensor actúa tanto si el vehículo está parado como en movimiento, estimando además el deslizamiento en la superficie.

El sensor óptico patentado por la UC3M podrá implantarse en sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) y en vehículos autónomos.

El desarrollo de esta patente se inicia dentro del programa Lab4Pymes UC3M. En esta primera convocatoria fue seleccionada la empresa Sogeclair Aerospace, el principal proveedor español de servicios de ingeniería mecánica y de diseño para la industria aeronáutica y espacial. El programa tiene una duración de seis meses, durante los cuales la empresa elegida desarrollará la patente seleccionada junto a Marta Ruiz Llata, del Departamento de Ingeniería Electrónica de la UC3M, y el grupo de investigación de Sensores y Técnicas de Instrumentación de la Universidad.