El mal estado de los neumáticos causa el 30% de los accidentes

Las bajas temperaturas, así como las precipitaciones, ya han llegado y están detrás de una buena parte de los problemas mecánicos y de los accidentes en esta época del año, siendo el neumático el que más quebraderos de cabeza da, con un 30% de incidencias. Por lo tanto, es crucial un correcto mantenimiento del neumático con especial atención a la profundidad del dibujo, clave para una buena evacuación de agua. Y es que, si bien el límite legal es de 1,6 mm, la práctica nos muestra que por debajo de 4 mm esa evacuación con la calzada mojada no es todo lo correcta que debiera.

En este sentido, según Euromaster, especialista en el cuidado y mantenimiento integral del vehículo, es importante optar por un neumático de invierno, es decir, con prestaciones específicas para el frío (recomendados por debajo de 8º), la lluvia e incluso condiciones de nieve. U otra de las alternativas es montar un neumático que sirva para cualquier estación y que no vea limitadas sus prestaciones por las temperaturas y condiciones climatológicas. Lo tradicional aquí es el llamado neumático «all season», pero no acaba de tener un comportamiento redondo, por lo que ya existe una nueva línea de cubiertas de verano con certificación para invierno y que los conductores poco a poco van descubriendo.

Asimismo, cabe recordar que otra de las incidencias mecánicas habituales en época de frío está relacionada con el líquido refrigerante. En este sentido, es crucial un correcto mantenimiento para comprobar que no haya perdido propiedades anticongelantes. De ser así, una operación que cuesta apenas 50 euros puede multiplicarse hasta, como mínimo, los 1.000 euros al causar una rotura del motor.

Otros elementos del coche a revisar con la llegada del frío son las luces, siendo crucial regular la luz delantera en una época del año donde hay menos horas de sol y, por tanto, la iluminación está más tiempo activada. Y es que una luz demasiado baja puede quitar visibilidad de la calzada, o si está demasiado alta, deslumbrar al conductor que circula en sentido contrario. Y, finalmente, la batería, que es una pieza que sufre con los cambios de temperatura y conviene revisarla para no tener un traspiés y quedarse en la calzada.