¿Euro digital pronto en marcha?

El Banco Central Europeo ha emitido un informe muy interesante que analiza distintos aspectos del euro digital como CBDC (Central Bank Digital Currency, o sea Moneda Digital por el Banco Central, en siglas en inglés), señalando que tomará la decisión sobre su posible emisión a mediados del año que viene. No puedo ignorar lo presentado y quisiera dedicar este post al análisis de posibles cambios.

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La ventaja del CBDC sobre la moneda actual, principalmente emitida como crédito bancario por la banca privada en vez de los bancos centrales es que carece del riesgo para sus portadores, además de que el banco central recupera la competencia de controlar directamente la masa monetaria. El propio informe define este nuevo medio de intercambio como “pasivo del Eurosistema registrado en una forma digital como complemento al efectivo y a los depósitos en el Banco Central”, insinuando que se requiere recibir el equivalente como su activo que sí aportará la ganancia necesaria para cubrir el costo administrativo de este sistema electrónico. De hecho, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ex gobernador del Banco de España, expresó en 2017 en el Congreso de los Diputados que apoya tal iniciativa.

Otra ventaja, poco significativa en España pero bastante relevante en algunos países europeos, es que permitirá que cualquier ciudadano tenga su propia cuenta bancaria. Hay países europeos donde una gran cantidad de personas siguen financieramente excluidas. Según un informe del Banco Mundial, sólo el 58% de rumanos y el 72% de búlgaros, y dentro de la Eurozona sólo el 83% de los lituanos y el 84% de los eslovacos tienen cuentas bancarias. El CBDC deberá ofrecer este servicio a cualquier persona, tanto física como jurídica, en cada país. También argumenta este estudio que será una moneda con menos huella ecológica, pues ya no será necesario transportar una cantidad de billetes físicamente y/o cambiar algunos billetes viejos con los nuevos.

Propongo al grupo de investigación que considere la posibilidad de implementar una moneda oxidable

Sin embargo, este servicio universal puede comprometer otros servicios de pago, hoy en día proporcionados por el sector privado, debido a que la gente preferirá el sistema del propio banco central a los demás. También existe la inquietud por la posible fuga masiva del euro digital para fuera de la Eurozona, por la posible sustitución monetaria (en algunos países la avalancha del euro digital hará que la gente prefiera esta moneda internacional a la de su propio país) y por el atesoramiento de una enorme cantidad de moneda digital, entre otras barreras jurídicas a superar.

Me gustaría saber cuál será el requisito para la emisión del euro digital. Ya sabemos que el BCE exigirá la entrega de activos correspondientes, y allí existen varias posibilidades:

  • · Acciones: existe el riesgo de que baje su cotización, aunque se ha hecho un activo típico mediante la expansión cuantitativa.
  • · Bonos (tanto de las corporaciones como del sector público): hay que averiguar la calificación crediticia para poder confiar estos respaldos.
  • · Oro: si bien sigue siendo uno de los respaldos más seguros, es imprescindible monitorear los altibajos de su precio.

Me gustaría proponer al grupo de investigación que considere también la posibilidad de implementar una moneda oxidable con el fin de que este medio de intercambio llegue a todos los actores económicos de cada sociedad. La futilidad de acumular demasiada cantidad en esta moneda impulsará la puesta en marcha de servicios financieros alternativos como medio de evitar la pérdida paulatina del valor, trayendo la prosperidad a todos.

Hoy en día 48 países usan euro o una moneda con tipos de cambio fijos con euro. Por lo tanto, esta hipotética medida afectará una parte importante del mundo. Hay que estar atento al desarrollo de este proyecto, comunicando nuestras sugerencias al BCE para que esta moneda sirva para el bienestar de la ciudadanía.