El talento perdido de Özil

″Es un mensaje difícil para los aficionados del Arsenal. Estoy completamente decepcionado por no haber sido inscrito para la Premier y la Liga Europa. Desde que firmé mi último contrato en 2018 he demostrado mi lealtad y compromiso con el club que amo y me entristece mucho que no se vea correspondido”. Mikel Arteta, técnico del Arsenal, ha insinuado la falta de compromiso del alemán: “La gente tiene que dar un paso al frente y ser responsable”.

Mesut Özil (Gelsenkirchen, Alemania, 32 años) comunicó por las redes sociales lo que no puede expresar sobre el césped con un balón en los pies. Uno de los últimos grandes talentos del fútbol alemán, campeón del mundo en 2014, ha tocado fondo. Toda su carrera ha sido una lucha permanente. Contra sí mismo. Contra su entorno más cercano, familia en figura de padre incluido y contra el prójimo: siempre se consideró un incomprendido.

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Del Schalke 04, su primera casa como profesional, se fue con 20 años. Entre otras razones, porque cuando ficharon a Rakitic le dieron el 10 que él pensaba que se merecía. Firmó por el Werder Bremen y, al amparo de la selección alemana en la que ya brilló en el Mundial 2010, se comprometió ese mes de agosto con el Real Madrid. Según reconoció años más tarde en su biografía, La magia del juego, cinco clubes se interesaron por él después de Sudáfrica: Arsenal, Manchester United, Bayern, Real Madrid y Barça. “Cuando me llamó el Barça, pregunté por qué Guardiola no estaba en las negociaciones y me dijeron que estaba de vacaciones. No me envió ningún mensaje de que me quisiera. En cambio, Mourinho peleó mucho por mí. Fue muy convincente, cariñoso y le puso empeño. Era completamente lo contrario. Por eso me decidí por José y el Real Madrid”.

Tres años de blanco. Aterrizó proclamando que Zidane, entonces ya en el club en su faceta de enlace entre la presidencia y la plantilla, había sido su ídolo de juventud. “Me puse especialmente nervioso cuando le conocí”. El recuerdo que Özil dejó en el Bernabéu fue positivo. Tanto futbolística como personalmente. Los que convivieron con él a diario le recuerdan como un chaval reservado pero simpático. “Los problemas que pudo haber fueron cosa de su padre, Mustafa, que manipulaba más que llevar a su hijo. Él no se metía en nada”, confiesan desde la zona noble de la entidad.

Jorge Valdano era el director deportivo del club a su llegada. “Tuvimos una reunión con él Mourinho y yo y le convencimos. Era un jugador muy atractivo, con talento, con mucha presencia en los partidos. Cuando después se fue pensé que no había sido un acierto dejarle marchar, a su edad solo podía crecer. No entiendo las razones de la decadencia que ha tenido en los últimos años, pero siempre suelen ser derivadas de razones personales más que futbolísticas. No he seguido su trayectoria al detalle, pero cuando llegó expresaba su talento natural de manera atractiva y eficaz. Por su edad, ahora debería estar en su plenitud y más con sus características. Un jugador más técnico que de desgaste”.

Siempre se movía cerca de Sergio Ramos, su gran referencia dentro del vestuario, en los viajes y en los actos públicos de la plantilla, sin dejar de lado a un Khedira que le protegía. En la caseta nunca se le escuchó ningún planteamiento religioso ni político. Se expresaba en inglés, se esforzaba con el español, sobre todo para comunicarse con Ramos. Hasta su enfrentamiento con Mourinho, en la segunda temporada, en el descanso del Real Madrid-Deportivo (30-9-2012), nunca se le consideró como un jugador conflictivo. Esa tarde estuvo a punto de llegar a las manos con su entrenador. El enfrentamiento quedó explicado en su libro. Cuenta que Mou abrió el fuego.

—Mou. “¿Sabes qué? Eres un crío. Vete a la ducha, no te necesitamos. Crees que basta con dos pases bonitos. Eres muy flojo cuando vas a los duelos. Crees que eres tan bueno que con dar el 50 por ciento es suficiente. Quiero que juegues tan bien como puedes, que vayas a los duelos como un hombre. ¿Sabes cómo se te ve en los balones divididos? ¿No? ¡Te lo enseñaré!”.

—Özil. “Entonces se puso de puntillas con los brazos pegados al cuerpo, puso morritos y empezó a dar saltitos por el vestuario. Se detuvo. Me miró con sus ojos marrones oscuros. Me eché hacia atrás. Era como la mirada de dos boxeadores antes del primer asalto. Sólo esperaba mi respuesta. En ese momento le odiaba aunque en realidad le adoraba. Le tiré la camiseta a los pies antes de decirle que jugará él en mi lugar: ¡Si eres tan genial, juega tú! Ahí la tienes. Póntela. Suerte”.

—Mou. “¿Te rindes? Eres un cobarde. ¿Qué quieres? ¿Darte una ducha caliente y lavarte el pelo? ¿Quieres estar solo? ¿O prefieres demostrar a tus compañeros, a los aficionados y a mí lo que puedes hacer? Eres un llorón, vete a la ducha. No te necesitamos”.

—Özil. “Cogí mi toalla y pasé junto a él camino a la ducha, sin decirle ni una palabra. Después entendí por qué se había comportado así. En el fondo era fácil de entender, él quería que yo lo diera todo, que saliera de mi zona de comodidad, quería impulsarme de tal manera que mi evolución no parara nunca. Me disculpé por mi comportamiento ante Sergio Ramos y el resto del equipo”.

La respuesta de Sergio como desagravio a su gran amigo fue coger la camiseta del suelo, ponérsela debajo de la suya y jugar toda la segunda parte con el 10 por debajo del 4. Visible. Su intención era marcar un gol y mostrar el nombre de su amigo a todo el estadio. Una amistad que se vio ratificada cuando el alemán dejó el Real Madrid camino del Arsenal. Para Sergio fue también su última camiseta blanca con una dedicatoria especial. “Para mi hermano, Sergio”. Ramos la lució en las redes sociales. “La camiseta de tu último partido la guardaré siempre bien, amigo”

Puerta para Bale

Sin su traspaso al Arsenal, el Real Madrid no hubiera podido fichar a Bale. En su momento fue la mejor venta del club blanco en su historia. Cerca de 50 millones de euros. Özil, desde Londres, pasó un buen tiempo mandando guiños al Real Madrid. Por él nunca se hubiera ido. Culpó a su padre y entonces representante de su marcha. “Le faltó experiencia para negociar con un profesional como Florentino Pérez y las cosas subieron de tono. Irme del Real Madrid fue la decisión más difícil de mi vida. Soñaba con ganar la Champions. Mi etapa no había terminado. Mi padre no es perfecto y las negociaciones le vinieron grandes. No fue avaricia, pedíamos lo que considerábamos justo. Ser testarudo con Florentino no es lo mejor”, cuenta en su biografía.

Arséne Wenger, técnico del Arsenal, le dio cariño y Özil respondió exponiendo todo su talento sobre el campo. Triunfaba en el césped, pero sus problemas volvieron a surgir fuera del campo. Una foto con Erdogan, el presidente turco, revolvieron las tripas de muchos alemanes y el jugador no dudó en abandonar la selección tras el Mundial de 2018. Se quejó de racismo. “Soy alemán cuando ganamos y un inmigrante cuando perdemos”. Los rifirrafes con su club eran constantes. Algunos de gran calado político y económico. Como cuando defendió a los ouighouris, una comunidad minoritaria musulmana de China, y casi se crea un conflicto internacional. También se negó a rebajarse el sueldo en plena pandemia porque no le explicaban el destino del dinero que le iban a devengar.

Bernardo Schuster, también con reconocida fama de rebelde en sus años de máximo esplendor futbolístico, se pone del lado de su compatriota en la situación crítica que vive. “Es injusto. No se puede tratar así a un futbolista que además es campeón del mundo. Habría que arreglar su situación de otra manera, no impidiéndole cumplir con su profesión. Es un jugador especial. Zurdo, buena técnica, visión de juego y del último pase. Este tipo de jugadores de calidad necesitan un poco más de libertad sobre el terreno de juego. Le comparo con Isco, con James. Él y Götze fueron los últimos grandes talentos del fútbol alemán y curiosamente los dos han llegado a una situación extraña en una edad que por sus condiciones y manera de entender el juego deberían estar en su plenitud. A Özil le han dado mucha caña en Alemania por problemas extradeportivos y políticos”.

Sin poder disputar la Premier y la Liga Europa al menos hasta el mercado de invierno, a Özil solo le queda entrenarse y desde sus redes sociales animar al Arsenal en todos y cada uno de los partidos que disputa. Queda libre el 30 de junio. Hasta entonces no jugará, pero cobrará casi 400.000 euros semanales.

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