Las campanas de Moixent sonarán en Todos los Santos

La pandemia está condicionando este año las fiestas y tradiciones, también las visitas a los cementerios en Todos los Santos que tienen que realizarse con cita previa, en algunos municipios, y controlando aforos y tiempo de estancia.

Sin embargo, en Moixent las campanas sonarán un año más para conmemorar esta festividad sin que el coronavirus altere su programación.

La Associació Campaners de Moixent ha organizado diferentes toques para estos días. Comenzará el día 1 con una ‘solemnitat’, toque muy antiguo y arraigado en el pueblo cristiano, tanto que no necesita estímulos externos.

Para esta solemnidad de Todos los Santos las campanas voltean en señal de fiesta y de alegría. Un toque que cambia completamente por la tarde y el resto de días del mes de noviembre ya que las campanas empiezan a sonar a toques de difuntos.

El día 2 de noviembre, conocido también en valenciano como día de ‘Ànimes’, es una celebración cristiana cuyo objetivo es rezar por aquellos que han acabado su vida terrenal, y especialmente para aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el purgatorio.

Esta día los campaneros de Moixent realizan el ‘mig vol’, un toque de homenaje de las Campanas los Difuntos donde la sonoridad es de una cierta calidad fúnebre, como si hicieran un aplauso moderado no clamoroso. Las campanas con este toque sirven para recordar a los fieles que tienen que rezar por todos aquellos que ya no están. Los Campaners de Moixent recuperaron en 2017 este toque que tiene lugar todas las noches a las nueve.

Recuperando la tradición

La tradición de los toques manuales de campanas se retomó en esta localidad de la Costera en 2007 con la constitución de la asociación. Desde este momento los campaneros deleitan a los vecinos con sus volteos desde el campanario.

La pandemia no ha acabado con esta tradición que se ha tenido que adaptar y los miembros de la asociación utilizan mascarillas durante los toques.

El objetivo de los Campaners de Moixent desde sus inicios ha sido “abrir las puertas del campanario a la gente para que en los niños surja la inquietud por las campanas”, explica el presidente Felipe Sanchis. Unas visitas que ahora no se pueden realizar pero son muchos los vecinos que aprovechan a grabar desde la calle a los campaneros mientras voltean en las alturas.