Parar el cambio climático es un «desafío desmesurado»

Las acciones de la humanidad que producen el cambio climático tienen una escala global, que hace que las emisiones de cualquier país afecten a ambos hemisferios, mientras que los elementos climáticos actúan en largos periodos de tiempo, desde varios años hasta milenios. Estas dos características hacen que las medidas que se tomen ahora no evitarán un calentamiento continuo durante décadas, incluso siglos, explica Daniel P. Schrag, director del Centro para el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, en el libro ‘Cambio climático. Bases científicas y cuestiones a debate’, editado por la Fundación Naturgy. «Incluso después de estabilizar el nivel de CO2 en la atmósfera, la superficie de la Tierra seguirá calentándose durante siglos, dejando a las generaciones futuras la obligación de gestionar las consecuencias ambientales de nuestras decisiones energéticas».

Uno de los principales retos es, precisamente, qué hacer con las 40.000 millones de toneladas de dióxido de carbono que suelta la quema de combustibles fósiles cada año. «Necesitamos soluciones innovadoras», clama Rubén Juanes, director del Laboratorio Henry L. Pierce para la Ciencia del MIT, coautor del ensayo y experto en técnicas para recoger y enterrar el CO2. «Hay que repensar los sistemas para la sociedad, algo radicalmente nuevo a lo que hemos planificado hasta ahora». En esta búsqueda de soluciones a corto y largo -larguísimo- plazo, Juanes propone «capturar y almacenar carbono». El trabajo científico busca desarrollar tecnologías para, por una parte, «inyectar» en profundas tumbas el CO2 emitido en el momento de la generación de combustible. Por otro, recoger el que ya está en la atmósfera para alcanzar «emisiones negativas».

La realidad, sin embargo, es que esas técnicas tendrían que ser capaces de procesar el equivalente a veinte veces más que los barriles de petróleo que se consumen cada día en el mundo. Unos 1.400 millones de barriles de CO2 diarios. «La captura de carbono se puede implementar rápidamente en los próximos años. Veo una oportunidad para la innovación», dice Juanes, durante la presentación del libro.

Un «desafío desmesurado» al que suma que «siempre sale más barato emitirlo a la atmósfera que capturarlo y almacenarlo», medita el científico en su ensayo. A pesar de sus dificultades, prosigue la investigación porque es probable que este método mitigue el cambio climático. Pero habría que aplicarlo a gran escala a nivel global. «La innovación no es lineal», dice Howard J. Herzog, ingeniero investigador principal de la MIT Energy Initiative. «Pero sí se pueden aumentar los incentivos fundamentales para la innovación».

Riesgos inesperados

Cada década ha sido más cálida que la anterior y 2019 ha sido el segundo año con mayores temperaturas, que se distribuyen de manera desigual por el globo. En España el acumulado es de 1,7 grados centígrados de incremento de temperatura media, y la consecuencia ha sido que el verano se ha alargado unas cinco semanas desde los años ochenta, recuerda José Manuel Moreno, catedrático de Ecología en la Universidad de Castilla-La Mancha. Frente a esta lenta amenaza, Moreno asegura que, no obstante, «el riesgo más importante es el no esperado». «Por ejemplo, la covid muestra un desastre total y lo sabíamos todos. Esto es lo que me preocupa más. Tenemos que cambiar nuestra atención. Estamos fallando, y es el momento de actuar. Cualquiera puede usar sus plataformas y negar las cosas que nos hemos esforzado por demostrar».

La evidencia científica debería parecer irrefutable: «en este periodo, las noches tórridas en las capitales españolas se han multiplicado por diez, los días bajo olas de calor se han duplicado, mientras que los de frío se han reducido un 25%». A nivel global, Moreno enumera los impactos del cambio climático en algunos sistemas. En el agua, la reducción de precipitaciones en las zonas subtropicales; en tierra, la producción de alimentos se ve amenazada por la incidencia en los cultivos de secano y la ganadería; en los océanos, la fauna y la flora se desplaza buscando corrientes frías; en las ciudades, el aumento de la mortalidad debido a la contaminación. «Necesitamos cambiar y buscar un modelo atractivo para las personas», concluye Kirsten Dunlop, CEO Climate-KIC. «Aunar las fuerzas de la innovación y la narrativa para tener planes de seguridad y pequeños cambios que capten la atención».