Ecología acústica

Algunos animales tienen un sistema sensorial auditivo espectacular que les alerta de la presencia de amenazas, de posibles compañeros y de comida. Por ejemplo, un zorro puede oír las pisadas de un ratón bajo una buena capa de nieve. La ecología sensorial se dedica a estudiar cómo los animales, incluyendo los humanos, utilizan la información sensorial obtenida desde el medio ambiente en diferentes aspectos de sus vidas. Hace 50 años, dentro de la ecología sensorial adquirió protagonismo propio la ecología acústica, fundamental para entender cómo influyen los sonidos en los comportamientos e interacciones con el medio ambiente. En su inicio estaba enfocada a la contaminación acústica, pero hoy tiene aplicaciones en urbanismo, paisaje, arquitectura, comportamiento animal, conservación de la vida silvestre, etc. La ecología acústica estudia su sistema sensorial, los ambientes acústicos, las funciones del sonido en animales y personas y los efectos del ruido sobre individuos y poblaciones. Un campo de investigación complejo y multidisciplinar.

El estudio de la interacción de los animales con el sonido en sus medioambientes y el papel que el sonido juega en los ecosistemas ha incrementado su importancia, con la presencia de estímulos acústicos novedosos generados por las actividades humanas. Un campo científico multidisciplinar que requiere una formación que solo se puede adquirir en algunas universidades. Simplificando diremos que se utilizan tres tipos de fuentes acústicas. Los sonidos generados por el entorno físico (abióticos). Los voluntarios o involuntarios producidos por los organismos vivos (bióticos). Los sonidos humanos no intencionados o sin función (ruido antropogénico). Los sonidos de un lugar determinado configuran un ambiente acústico. Si en ese entorno solo hay sonidos abióticos y bióticos tenemos un ambiente acústico completamente ecológico. No ha cambiado con el tiempo. Por ejemplo, los corales con sonidos bióticos atraen mayor diversidad de animales planctónicos que los que carecen de estos sonidos. Sin embargo, la presencia de sonidos antropogénicos puede alterar algunas de las capacidades que tienen los seres humanos y animales que habitan en ese ambiente. Por ejemplo la capacidad de caza de insectos de los murciélagos se ve alterada, negativamente, con el ruido del tráfico.

Una conclusión: los entornos acústicos son muy importantes en los sistemas ecológicos. Para mantenerlos en las mejores condiciones de vida es necesario evitar los sonidos que los alteran de forma apreciable. Los estudios también revelan hechos curiosos. Como que en lugares concretos, es importante mantener sonidos humanos con valor histórico y cultural. Por ejemplo el sonido de las campanas. Hoy los urbanistas emplean conceptos de la ecología acústica, arquitectura del paisaje y psicología en el diseño de ciudades más sostenibles, tanto para las personas como para la vida silvestre. Como vemos, la ecología acústica es un campo de investigación multidisciplinar en crecimiento.