Viajeros de la televisión en tiempos de pandemia

Entre todos los formatos de nuestra televisión, los programas de viajes, por sus particulares características, se han convertido en los más afectados por la crisis mundial del coronavirus. Se paralizaron en marzo con el confinamiento, como ocurrió en el resto de sectores, y ahora intentan regresar a la ‘normalidad’ en búsqueda de ciudadanos españoles que emigraron para explorar una nueva oportunidad en la vida. Sin embargo, el bajo número de vuelos o las restricciones para entrar en otros países dificultan la producción y obligan a reinventarse a unos formatos que siguen contando con el respaldo de la audiencia en sus múltiples versiones nacionales y autonómicas.

«En casi 16 años no habíamos parado jamás. La pandemia ha sido una barrera bastante insalvable», asegura la periodista Paloma Ferre, directora y creadora del pionero ‘Madrileños por el mundo’, que se emite desde el año 2005 en Telemadrid. Este programa fue el primero de su clase en descubrir la vida de los emigrantes que se habían desplazado a la otra punta del planeta. Sentó escuela para otras televisiones y ahora se enfrenta al reto de recuperar la grabación de capítulos en mitad de una pandemia. «En marzo tuvimos que dejar los equipos porque no podíamos volar con seguridad. Hemos estado parados hasta hace dos semanas, pero España es un país de alto riesgo para el resto de las naciones, con lo cual no nos dejan entrar en muchos sitios», explica.

A ello se une también la reducción de vuelos, que ha complicado el desarrollo de la producción del programa. «Cayeron casi un 80%. No se podía volar. Imagínate lo que significa eso para un programa de viajes, que cogemos el avión como quien coge el metro. Es mucho más complicado llegar a los sitios», reconoce Ferre, quien apunta que las cuarentenas a las que deben someterse los reporteros que llegan a otros países ha obligado a cambiar los hábitos de trabajo.

En este sentido, explica que hay destinos a los que se puede viajar «con cierta rapidez» en el Caribe, Centroamérica, Sudamérica y África. «El resto es complejo», apostilla la periodista, que aclara el protocolo que han decidido emprender para poder realizar este formato. «Ahora nos preguntamos a qué países nos dejan entrar hoy, porque por la tarde puede que ya no nos dejen. No cambian las normas de un día para otro; las cambian en horas, así que imagina lo complicado que es comprar billetes», subraya.

Entre viaje y viaje, el equipo de ‘Madrileños por el mundo’ ha podido conocer además las diferentes gestiones de la pandemia y la repercusión de las restricciones en los ciudadanos. «Hablando con los entrevistados, hemos encontrado un denominador común en los distintos destinos visitados. En los países donde más se hacen test de antígenos, más baja la curva, mejor se controla la enfermedad, y antes se recupera la economía», ilustra.

También ha encontrado muchas diferencias, por ejemplo, con el uso de la mascarilla, que todavía no es obligatoria en algunas partes del mundo. «En Suecia sorprende mucho que no se use mascarilla en el metro. Me ha impactado», afirma. En otros países, añade Ferre, «obligan a bajarte» la aplicación de rastreo y «no se lo salta nadie». «Donde es optativo, el seguimiento es menos eficaz y están peor con la pandemia», declara.

     

     

Una larga saga

     

Los programas de viajes se han convertido en una fórmula de éxito para las cadenas de televisión. El primero fue ‘Madrileños.’, que todavía sigue en antena y su emisión ha sido prácticamente ininterrumpida en estos años. Después llegaron ‘Españoles en el mundo’ (TVE) y ‘Viajeros Cuatro’. Además, la mayoría de las televisiones autonómicas han creado su propia versión para mostrar cómo es la vida de aquellos que dejaron su región y emigraron.

Según el crítico televisivo Borja Terán, estos gustan porque «se reinventaron en programas de testimonios». «Los programas de viajes funcionan porque buscan el éxito de lo aspiracional, del ensueño. De descubrir y que te apetezca estar allí». A su juicio, la clave del éxito está en que son espacios «atemporales» con un «tono documental» que funcionan en directo y en sus múltiples reposiciones.

Ahora, con la crisis sanitaria y con las restricciones de movilidad por el mundo, muchas de las versiones han tenido que reinventarse para adaptar el formato a destinos españoles. Es lo que ha ocurrido con ‘Asturianos por el mundo’ (TPA) o ‘Viajeros Cuatro’. «Se han centrado en la realidad más próxima, en nuestras provincias. Que a veces son más interesantes. Siempre miramos a lo más lejano», recuerda el experto. Y cita dos programas clásicos de TVE que descubrieron la España menos conocida. «’España a vista de pájaro’ (1986) o ‘Un país en la mochila’ (1995), con José Antonio Labordeta, eran espacios cercanos que mostraron la España rural», concluye.

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